A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
Dios me dé contienda con quien me entienda.
El que quiera coger miel, que cate por San Miguel; el que quiera coger cera, que cate por las Candelas.
Jueguen con el santo, pero no con la limosna.
Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
Quien a decir agrias verdades se pone, agrias verdades oye.
Para que quiere cama el que no duerme.
Muchos saben cómo adular, pero pocos entienden cómo alabar.
Para roer, la cabra, y para el colchón, la lana.
pajero como tenedor de oveja.
Dame en qué elegir y me darás qué sufrir.
Malo es el zamarro de espulgar, y el viejo de castigar.
La buena mujer, con sus manos edifica su casa.
Cada cual sabe lo que carga su costal.
Zancas largas, para recados; zancas cortas, para sentado.
El ladrón juzga por su condición.
Te paso la pala diego
Esperando marido caballero, lléganle las tetas al braguero.
A chillidos de cerdo, oídos de carnicero.
La pasión embellece lo feo
El que va a la bodega y no bebe, buena vez se pierde.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
Reprende las vidas ajenas con buen ejemplo y no con dicho ni cuento.
Dios le da una lombriz a cada pájaro, pero no se la lleva hasta el nido.
A fuer de Toledo, que pierde la dama y paga el caballero.
Saber más que Merlín.
Esto es pan para tu matate.
Casarás y amansarás.
Da Dios el frío conforme al vestido.
La fantasía es el reposo del alma
En sí toma buena doctrina el que en cabeza ajena se castiga.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
Los amigos se conocen en las ocasiones.
Quien muerte ajena desea, la suya se le acerca.
Bodas y aguas, como son guiadas.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
¿De que vas, Santo Tomas?
Maestro, El se puede comer la regla.
Burgáles, mala res.
Jugar bien sus cartas.
Al loco y al aire, darles calle.
Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
De persona palabrera, nunca te creas.
No juzgues a tu amigo sin haberte puesto antes en su lugar
Pan, pan; muchos lo toman y pocos lo dan.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
Alábate cesto, que venderte quiero.
Dios le da pañuelo a quien no sabe limpiarse.
Madre e hija caben en una camisa; suegra y nuera, ni en una talega.