La niebla deja el tiempo que encuentra
Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.
La mujer celosa cree en todo aquello que la pasión le sugiere
Hable bien el que sabe, y el que no, echase la llave.
Guardaré hoy que puedo; que quizás mañana no mueva un dedo.
De esta vida sacarás lo que disfrutes nada más.
Aquel es hombre, que corresponde al nombre.
Ganas tienes y con ellas te entretienes.
Hablar a tontas y a locas.
A la sombra de un hilo, se la pega una mujer a su marido.
Hasta una aguja, caída, bien paga la recogida.
El hombre que consigue ver las cosas pequeñas tiene la mirada limpia.
A buen salvo está el que repica.
El ojo del amante descubre una diosa en su amada
Es lícito responder a la fuerza con la fuerza
De tu casa a la ajena, con la barriga llena.
El aburrimiento lo padecen aquellos que no han vivido nada o han vivido demasiado
La carga cansa, la sobrecarga mata.
La primera mujer, escoba, y la segunda, señora.
Un apóstol en el cielo y un escribano en el suelo.
Toma a un hombre por la palabra y a una vaca tómala por los cuernos.
Sabio es quien poco habla y mucho calla.
Bendito aquel que, no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrarnoslo con sus palabras.
El que no tiene nada que decir, suele hablar de más.
Caro compró el que rogó.
Donde hay duda hay libertad.
Peor que el ciego el idiota que mira pero no nota.
Palabra de cortesano, humo vano.
En Octubre, la oveja cubre.
Toma el tiempo conforme viene, pues otra cosa no puedes.
Predicar en desierto es como aconsejar a un muerto.
La polla que se apendeja, la agarra la comadreja.
Lo que hacemos en la vida, tiene su eco en la eternidad.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
Vigila tus pensamientos pues se convertirán en palabras.
Perdona el error, pero no lo olvides.
Palabras señaladas no quieren testigos.
Muchachada que quiere ser casada, difícil es ser gardada.
A causa perdida, mucha palabrería.
La necesidad conduce a Dios.
En bien cortar y en vino echar, bien veo quién me quiere bien y quién me quiere mal.
Hacia ti acusas cuando murmuras.
La mujer debe estar en casa al atardecer.
Reniega de bestia que en invierno hace siesta.
Buena es la linde entre hermanos.
Suegra, nuera y yerno, la antesala del infierno.
Mira a quien está sobre ti como a tu padre, y a quien está debajo como a tu hijo.
Otoñada de San Mateo, puerca vendimia y gordos borregos.
Lo que a la sombra se urdiese, a la luz del día aparece.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.