Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
Guarda mozo, y hallarás viejo.
El adulador corrompe a su patrón rascándole la espalda
El hombre no ha de ser de dichos, sino de hechos.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
A Dios, nada se le oculta.
Jugar y pasear cuando no hay que trabajar.
La práctica hace al maestro.
Palabras blandas te pondrán en andas.
La gotera dando y dando, la piedra va perforando.
Ir por lana y volver trasquilado.
Fiar de Dios el alma, más no la capa.
Ajo y vino puro, y luego verás quien es cada uno.
La alegría intensa es cosa seria
El juego de la correhuela, cátale dentro y cátale fuera.
Cuando el sabio llerra, el necio se alegra.
Por puerta abierta ladrones entran.
Salir del fuego para caer a las brasas.
Quien con toros anda, a torear aprende.
Al que le venga el guante que se lo calce.
La cortesía es de quien la da y no de quien la recibe.
Al mal paso, darle prisa.
Callar y coger piedras es doble prudencia.
A tal puta, tal rufián.
Lleva la burra la carga, más no la sobrecarga.
El que la deba, que la pague.
Amor, tos y fuego, descúbrense luego.
El que regala bien vende, si el que recibe lo entiende.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
Arcaduz de noria, el que lleno viene, vacio torna.
La ocupación constante previene las tentaciones.
Comer hasta reventar, beber hasta emborracharse, que lo demás es vicio.
Hoy es discípulo de ayer y maestro de mañana.
El que busca, encuentra.
Da mucho si tienes mucho, poco si tienes poco, porque la limosna rescata los pecados.
Hacerse el ignorante para chupar manteca.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
Beso de mudo, no le dé Dios a ninguno.
Casa donde hay ruda, el ángel la saluda.
Idas sin vuelta, el hombre a la horca, el pan de pastores y los potros a la feria.
Quién guisa antes del Shabbat, comerá en shabbat.
La ilusión del cazador, a una mentira otra mayor.
A quien mucho se apresura, más el trabajo le dura.
O la bebes o la derramas.
Ruego de grande, fuerza es que te hace.
La gallina, la mujer y el marrano, con la mano.
Cada cual ve con sus anteojos, y no con los de otro.
Favor ofrecido, compromiso contraído.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
De las angustias, la muerte; de las fieras, las mujeres.