La oveja lozana a la cabra la pide lana.
Los amigos de los buenos tiempos durante las tormentas dejan que te ahogues
Cosa cumplida, solo en la otra vida.
Tragando aunque sea saliva.
Toda desgracia es una lección.
Ligero como el ave de San Lucas.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.
En la muerte y en la boda, verás quién te honra.
Paso a paso se hace camino al andar.
Contestación sin pregunta, algo barrunta.
¿Adónde vas Vicente? Adonde va la gente.
La viuda rica, con un ojo llora y con el otro repica.
Tirar la piedra y esconder la mano.
A quien ganando no guarda, media albarca; y a quien ni ganar espera, abarca entera.
A la pereza persigue la pobreza.
Más vale dar que la carga llevar.
La ocasión asirla por el guedejón.
Saber uno los bueyes con que ara.
Al leñador caza, y al cazador leña.
A sordos y ciegos hace testigos el dinero.
Quien mocos envía, babas espera.
Recordar es desandar, y lo que antes se vivió, volverlo a contemplar.
Gusta más la preparación que la función.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
Juicios tengas, y los ganes.
El hombre pone y la mujer dispone.
A Dios rogando y con el mazo dando.
Cita de uno de los "Proverbios y Cantares" de Antonio Machado
Para los hombres de mar, antes que letras nadar.
El buen alimento cría entendimiento.
Los padres a brazadas, y los hijos, a pulgadas.
Prudente espera es mejor que cometer un error.
Compañía de dos, compañía de Dios.
Cada uno halla horma de su zapato.
Casa de mantener, castillo de defender.
A la justicia y a la inquisición, chitón.
Abrazo de ciego, golpe seguro.
La mujer que poco vela, tarde hace luenga tela.
El consenso es poder, la fe el alma del hecho
Cual andamos, tal medramos.
Con palabras y más palabras no se llena la media fanega.
Una equivocación, cualquiera la tiene.
Donde hablen, habla; donde ladren, ladra.
El que compra y miente, en su bolsa lo siente.
Compra de quien heredó, y nunca al que lo sudó.
El corazón jamás habla, pero hay que escucharlo para entender.
Responder al airado luego, es echar leña al fuego.
A quien le dan pan que no coma.
Mujer Besada mujer ganada.