Obras caritativas, esas son mis misas.
La capa del diablo, lo que por un lado tapa, por otro destapa.
Quien algo quiere ser, algo ha de comprender.
Hay que predicar con el ejemplo.
Estudia y no serás cuando crecido, el juguete vulgar de las pasiones, ni el esclavo servil de los tiranos (Abel Vera Simbort)
Despacio al pensar y pronto al ejecutar.
Bien aprende quien buen maestro tiene.
El aprender es amargura; el fruto es dulzura.
No es posible defenderse del aburrimiento
Quizás nunca escucharas las cosas que quieres oir de la persona que quisieras que las dijera, pero no seas tan sordo para no oirlas de la persona que te las dice desde su corazon.
Mucho escuchar y poco hablar buena fama te han de dar.
A quien habló, Dios le oyó.
Dilatar la cura y pedir para la untura.
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
Bailar la trabajosa.
Saber elegir buena mujer, es mucho saber; pero sin mucho examen, no puede ser.
Oración de ciegos, mal rezada y peor pagada.
Mande el que puede, y obedece el que debe.
Orden y medida, pasarás bien la vida.
La mujer, el huerto y el molino, requieren uso continuo.
Miren quién habló, que la casa honró.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
Mano sobre mano, como mujer de escribano.
A largos días, largos trabajos.
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
Fortuna te de Dios, que el saber poco te basta.
No es lo mismo predicar que dar cargas de trigo.
Quien acecha por agujero, ve su duelo.
Quien habla en voz alta, piensa poco.
Heredar hace medrar; que no trabajar.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
Hay que dar para recibir.
Manda y haz, y así a los torpes enseñarás.
Hacer buenas (o malas) migas.
Vicio es callar cuando se debe hablar.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
Haciendo y deshaciendo se va aprendiendo.
Ya muy viejo Salomón, de un niño tomo lección.
Hablar con lengua de plata.
Cuando hay para carne, es vigilia.
Lecho y pan tener seguros, aún cuando sean algo duros.
Hijos y duelos nos hacen gastar pañuelos.
Muchas veces el que escarba lo que no querria entrada.
Ni el libro cerrado da sabiduría, ni el título por sí solo da maestría.
Y viendo el tabernero que perdía, también bebía.
Escribano, puta y barbero pacen en un prado y van por un sendero.
Reñir con quien da ocasión y jugar con quien tiene dinero en el bolsón.
¿A un "¡toma!", ¿quién no se asoma?.