Olvidado y nunca sabido, viene a ser lo mismo.
Yo la mato y tu la tienes en el plato.
Cierre la boca que se le entra una mosca.
El cuerpo eterno del hombre es la imaginación
Arca cerrada con llave, lo que encierra no se sabe.
No hay mal dicho si no malas interpretaciones.
Mear sin peer, rara vez.
De mí y de todos te burlarás, pero de Dios no escaparás.
A la vejez, viruelas.
Por San Justo y Pastor, entran las mozas en amor y las viejas en dolor.
Hoyo en la barba, hermosura acabada.
Hambre y frío entregan al hombre a su enemigo.
Carne a carne, amor se hace.
Fraile con sueño tiene mal rezo.
A caballo de alquiler: mucha carga y mal comer.
Cuando el sol se pone cubierto, o lluvia o viento.
Juramento, juro y miento.
Variante: Dejar de comer por haber comido, no hay nada perdido.
El consejo de la mujer es poco, y el que no lo toma es loco.
Cada mochuelo, a su olivo.
Antes de que la luz del sol pueda brillar a través de la ventana, deben levantarse las persianas.
El hablar bien, poco cuesta.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
Si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos.
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
De lunes a martes, poco se llevan las artes.
Entre la santa y el santo, paredes de cal y canto.
Si necesitas una mano, la encontrarás al final de tu brazo.
Quien se ausenta, es un muerto en exequias.
No se puede repicar y andar en la procesión.
Dios nos da nueces, pero no las casca.
¡Llueve sopa y yo con tenedor!
La muerte es puerta de la vida.
Si la lengua erró, el corazón no.
De día y con sol.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
Hay quien no ve su camino.
Quien bien tiene y mal escoge, si sale mal que no se enoje.
Entre marido y mujer, nadie se debe meter.
En casa de viejo: no faltará un buen consejo.
Contra las palabras llenas de ira nada mejor que una boca bien cerrada.
A la moza andadera, quebrarle la pierna y que haga gorguera.
Para no hacer de marrano, culo en tierra y plata en mano.
Galgo que va tras dos liebres, sin ninguna vuelve.
Las arrugas son la tumba del amor
Más fácil es defenderse de una lanza arrojada a plena vista que de una flecha disparada desde la sombra.
Los castellanos tienen más lengua que manos.
Quitada la causa se quita el pecado.
El aburrimiento es una desgracia
El día que amasó, mal día pasó; pero peor es no tener qué amasar ni qué cerner.