Espero que os haya gustado mucho esta recopilación de Proverbios budistas. Muchas gracias por vuestra atención.
Que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha.
Compañía, ni con la cobija.
Como vaya viniendo, vamos viendo.
Quitáronle a la tuerta, y diéronlo a la ciega.
Para acertar mejor, echarlo a lo peor.
Que cada cual espante sus pulgas.
El café, en taza, y los toreros, en la plaza.
A fullero, fullero y medio.
El jornal por la puerta entra y por el humero se va.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
De la mala mujer no te guíes y de la buena no te fíes.
Para todo perdido, algo agarrado.
Las damas al desdén , parecen bien.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
Quitar la leña debajo de la caldera.
Bromas pesadas nunca sean dadas.
La contradicción es la sal del pensamiento
Revueltas andan las cosas; las ortigas con las rosas.
Con salchichón, siempre es ocasión.
Nada se dice ni se hace bien en momentos de pasión.
Agárreme, que llevo prisa.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
El corazón es un guía que los pies siguen
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
Quien más tiene, menos suelta.
Quien hace mal, aborrece la claridad.
Pereza, madre de pobreza y abuela de vileza.
Hombre dormido, ni del todo muerto ni del todo vivo.
Mear claro y recio deja al médico por necio.
Nunca te apures para que dures.
Cada cual decía del amor que tenía.
Muerto, ¿quieres misa?.
Iglesia llena antaño, vacía hogaño.
Amar a todos, confiar en nadie.
De casa en que amanece tarde, Dios nos guarde.
Quien pisa con suavidad va lejos.
Un ojo al gato y otro al garabato.
La soga se rompe por lo más fino.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
Hablar de la guerra y estar fuera de ella.
El que no tiene una cruz, se la están haciendo.
No era nada lo del ojo, y lo llevaba en la mano.
Sobre gustos y colores no han escrito los autores.
Para los desgraciados se hizo la horca.
Las cartas que una mujer desea recibir de un hombre son aquellas que él no debería escribir jamás.
Dios escribe derecho, incluso en las líneas onduladas.
El ocio es el padre de todos los vicios.
La mujer experimentada, es temida y mal mirada.
Donde tiene el tesoro el avariento, tiene el entendimiento.