La que da beso da d'eso.
La buena ropa abre todas las puertas.
Ama a tu amigo como a ti mismo
Mira después el bienestar del cuerpo y la mente.
Madre, casarme quiero, que ya sé freír un huevo.
Donde quiera que pone el hombre la planta, pisa siempre cien senderos.
Juego y bebida, casa perdida.
Nada se nos parece tanto como nuestras fantasías
El amor y el interés se fueron al campo un día, pero más pudo el interés que el amor que le tenía.
Solo sé que poco sé y lo poco que sé apenas lo sé.
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
Amistad del poderoso, sol de invierno y amor de mujer, duraderos no pueden ser.
El hábito es al principio ligero como una tela de araña, pero bien pronto se convierte en un sólido cable.
Cartera y reloj, el sueño del ladrón.
No te deseo suerte porque esto no es lotería, el que sabe sabe y el que no, que Dios lo bendiga.
Dios da pan a los que no tienen dientes.
Es una locura amar, a menos de que se ame con locura.
Que largos son los años en la niñez y como se acortan en la vejez.
Con la mujer y el dinero no te burles, compañero.
La sabiduría no se traspasa, se aprende.
¡Llueve sopa y yo con tenedor!
La preocupación suele hacer que las cosas pequeñas proyecten grandes sombras.
Las prendas de ropa son alas.
A gran prisa, gran vagar.
Agua corriente, no mata a la gente; agua sin correr, puede suceder.
Dar es corazón, pedir es dolor
Manos calientes y corazón frío, amor perdido.
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
Esto de mi casamiento es cosa de cuento; cuanto más se trata, más se desbarata.
La alegría es don de Dios y bondad del corazón.
Aunque tengas todo lo que desees en la tierra, nunca dejes de mirar al cielo.
La muerte de un anciano es como una biblioteca que se quema.
¡Oh, si volasen las horas del pesar como las del placer suelen volar!.
La primavera la sangre altera.
Dios tiene una caña muy larga que a todas partes alcanza.
El abismo lleva al abismo
Como la recién casada: con ganas de todo y ganas de nada.
Lo que se aprende en la cuna siempre dura.
Con carne nueva, vino viejo y pan caldeal, no se vive mal.
Hay que darle tiempo al tiempo.
El mejor premio es merecerlo.
Estudiando con tesón, al fin entra la lección.
Es mucha la totuma para tan poca agua
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
De Dios logra la gracia el que se conforma con su desgracia.
Llevando cada camino un grano, abastece la hormiga su granero para todo el año.
La intención es lo que vale.
A ferias y fiestas, con pollinos y mujeres ajenas.
La fe no tiene miedo.