Oficio ajeno, dinero cuesta.
Las cosas se toman según de quien vengan.
A mucho vino, poco tino.
Aquí, lo único que importa es el cash.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
Es más fácil doblar el cuerpo que la voluntad.
A la mujer y al mulo, en el culo.
La esperanza es la última en morir.
La verdad es como el aceite siempre sale a flote.
Quien algo quiere ser, algo ha de comprender.
A quien se aventura, Dios le ayuda.
Como es el pago, así es el trabajo.
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
Al trabajo, por su vejez, no le engañan ni una ve.
El interés tiene pies y yo también.
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
Bollo de monja, costal de trigo.
El amor no se mendiga, se merece.
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
Mejor es la pobreza en la mano del Dios, que riquezas en un almacén.
La cana engaña, el diente miente pero arrastrar los pies eso si que es vejez.
Abundancia y soberbia andan en pareja.
Cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.
A mi amigo quiero por lo que de él espero.
Pregunta al hombre con experiencia, no al hombre con estudios.
Todo salto tiene riesgo.
La tercera es la vencida"
La verdad es una, gústele a quien le guste o gústele a quien no le guste.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
La joya no puede ser pulida sin fricción, ni el hombre perfeccionarse sin dificultades.
Llorando nacen todos, riendo ni uno solo.
A la aguja, buen hilo, y a la mujer, buen marido.
Agua y pan, comida de can; pan y agua, carne y vino, comida de peregrino.
Confesión obligada, no vale nada.
La sonrisa de un niño es más hermosa que la joya más valiosa.
Belleza y dinero, primero lo postrero.
El amor no se oxida
La mujer hilando, y el hombre, cavando.
De casa del abad, comer y llevar.
Como es el padre, así es el hijo.
De lo que te sobre da tu parte al pobre.
La dentadura o la moza, no se presta ni se endosa.
Dios da las nueces, pero no las parte.
Basura es todo lo que en el suelo se barre, y aunque remonte a las alturas, cuando baje seguirá siendo basura.
El tiempo enseña más que cien maestros de escuela.
Cual andamos, tal medramos.
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
La ansiada numisma, no se hace ella misma.
El viejo y el horno por la boca se enciende.
Quien mira hacia atrás no va hacia la felicidad