Querer y no querer, no está en un ser.
La ilusión del cazador, a una mentira otra mayor.
Cuento y camelo, mucho hay y poco vemos.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
De todos los bienes somos avarientos, menos del tiempo.
Donde muera una ilusión, siempre nace una esperanza.
Juramentos de amor y humo de chimenea, el viento se los lleva.
Casa hecha y mujer por hacer.
La ventura es paño que poco dura.
Nada puede dar quien nada tiene.
Amor loco, hoy por ti y mañana por otro.
A la muerte ni temerla ni buscarla, hay que esperarla.
Mala olla y buen testamento.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
Quien no se cansa, su ideal alcanza.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
El que muere, se libra de lo que debe.
El amor es atrevido más que la ignorancia.
Joven que nada duerme y viejo que siempre duerme, cercana tienen la muerte.
A veces el echar a andar es la más difícil del caminar.
La muerte a nadie perdona.
Variante: Caridad y amor no quieren tambor; en silencio viven mejor.
Mata, que Dios perdona.
Administradorcillos, comer en plata y morir en grillos.
Beber con medida alarga la vida.
La palabra es playa, el silencio oro.
Lo mejor que hizo Dios fue un día detrás del otro.
No saber una jota.
Médicos errados, papeles mal guardados y mujeres atrevidas, quitan las vidas.
Lo que no se empieza no se acaba.
Son más los días que las alegrías.
Quien a heredar aspira, larga soga estira.
Aprendiz de mucho, maestro de nada.
Amigo bueno, solo Dios del cielo.
Amor no correspondido, tiempo perdido.
Dios lo da y el diablo lo guisará.
Ni Abril sin flores, ni juventud sin amores.
El mundo es un tira y afloja, y para que unos rían, otros lloran.
La mujer hermosa, o loca o presuntuosa.
No hay mejor herencia, que trabajo y diligencia.
Más vale morir honrado que vivir deshonrado.
Es del hombre condición, como del cabrito, o morir muy pequeñito o llegar a ser un cabrón.
El amor es estupendo, pero dando y recibiendo.
Las cartas y las mujeres se van con quien quieren.
Dura el nombre más que el hombre.
A la vejez y a la juventud, espera el ataúd.
El cierto amigo, en la cosa incierta se conoce.
Quien en vida echa maldiciones, en la muerte no reza oraciones.
Comer bien o comer mal, va en un real.
Hacer un viaje y dos mandados.