Beldad y hermosura, poco dura; más vale la virtud y la cordura.
Quien envidioso vive, desesperado muere.
La tierra será como sean los hombres.
Araña de día, carta o alegría.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
Una mujer bella es el paraíso de los ojos, el infierno del alma y el purgatorio de la bolsa
La alegría es un tesoro que vale más que el oro.
Llevar agua al mar.
El que con su desgracia se conforma, su dicha se forma.
Amo recorrer las praderas. Entonces me siento libre y soy feliz. Si tuviéramos que vivir en casas, palideceríamos y moriríamos.
Las flores y la ocasión, son de poca duración.
El joven puede morir, pero el viejo no puede vivir.
Sufra quien penas tiene, que tiempo tras tiempo viene.
Con regla y compás, en tu casa vivirás; sin compás y sin regla, ni en tu casa ni fuera de ella.
La respuesta más rápida es la acción.
Fortuna te de Dios, que el saber poco te basta.
Nadie se muere dos veces.
Calores, dolores y amores, matan a los hombres.
A quien nada quiere, todo le sobra.
A Dios, lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar.
Lo que de la boca sale, del corazón procede.
En la felicidad razón, en la infelicidad paciencia
A persona lisonjera, ni oírla siquiera.
Amor sin plata, no dura.
Solo a los locos les gusta la guerra, el mar y el matrimonio.
Buen compañero, solo Dios del cielo.
De luengas vías, luengas mentiras.
Todo día tiene su noche, toda alegría tiene su pesar.
La religión está en el corazón, La religión es la poesía del corazón
Todo mal nace de la ociosidad, cuyo remedio es la ocupación honesta y continua.
Sabiduría de pobre hombre, hermosura de puta y fuerza de ganapán, nada val.
A beber y a tragar, que el mundo se ha de acabar.
Honra y dinero se ganan despacio y se pierden ligero.
Lo que esconde el más allá, tras la muerte se sabrá.
Dicen que casar casar, yo también me casaría si la vida de casados fuera como el primer día.
No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.
La muerte se lleva igual al párvulo que al viejo.
Al que por su gusto muere, la muerte le sabe a gloria.
Carrera que no da el caballo, en el cuerpo la tiene.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
Para morir nacemos y olvidado lo tenemos.
Dios te dé paz y paciencia y muerte con penitencia.
Las patatas cocidas, alargan la vida.
La letra con sangre entra, y la labor con dolor.
De descansar, nadie murió jamás.
De la buena hierba me libre Dios, que de la mala me libro yo.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
Amigo de todos y de ninguno, todo es uno.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
Salud para mí, trabajo para mi marido.