A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
Carnero, comer de caballero.
Haz lo que creas que está bien.
Al mal paso, darle prisa.
Buscar aguja en un pajar, es naufragar.
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
Variante: A caballo dado no se le ve (el) colmillo.
La cama y la puerta dicen si la mujer es puerca.
Julio, lo verde y lo maduro.
Jabón y buenas manos sacan limpios paños.
Quien viste de harapos en un país donde todos van desnudos, será tomado por loco.
Reniego del árbol que ha de dar el fruto a palos.
San Simón y San Judas, mata los puercos y tapa las cubas.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
Junto al buey viejo aprende a arar el nuevo.
Te gires como te gires, tu culo sigue atrás.
Cumplir cada uno su deber a nadie sino a Dios temer.
Hay que arar con los bueyes que se tenga.
Gota a gota, el agua es broca, que al fin horada la roca.
Pecado callado, medio perdonado.
La vara del carro hacia el sur y la rodada hacia el norte.
Al desdén con el desdén.
Cuando hay sospechas, haya cautela.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
A la mujer búscala delgada y limpia que gorda y guarra ella se volverá.
De molinero mudarás, pero de robado no escaparás.
Casamiento sin engaños uno cada diez años.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
Zorras y alcahuetas, todas son tretas.
Maldición de burro, al cielo no llega; en las vigas de la cuadra se queda.
El viejo que casa con niña, uno cuida la cepa y el otro la vendimia.
Pasar por alto el gran saco de los defectos propios y censurar el saquito de los defectos de otro.
Los tres enemigos del hombre: suegra, cuñada y mujer.
La oración de Zumaque: para trbajar no te mates.
Si quiere hacer las cosas mal, hazlas deprisa.
El buen garbanzo y el buen ladrón de Fuentesauco son.
Eres de la ley del tordo, las patas flacas y el culo gordo.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
Afanes y refranes, herencia de segadores y gañanes.
Quien hila y tuerce, bien lo merece.
Sacar las castañas del fuego.
El abad canta donde yanta.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
A fuerza de villano, hierro en mano.
Dentro del cielo tú forjas tu designio. Lo decretarás: ¿acaso te hastíes y aquí nos escondas tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué es lo que decretas?
Fruta juanto al camino, nunca llega a madurar.
Se coge antes a un mentiroso que a un cojo.
A refajo verde, ribete encarnado.
Gallina, cabro y marrano; se manducan con la mano.