Miente tu por mi, y yo jurare por ti.
Aprendiz que aprende mal, nunca será buen oficial.
Haz lo que el cura dice y no hagas lo que el hace.
El que a pueblo extraño va a enamorar, va a que lo engañen o a engañar.
Unos visten el altar, para que otros digan la misa.
Dar una en el clavo y ciento en la herradura.
O Cesar, o mierda.
Guárdame en casa y te honraré en la plaza.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
A amo ruin, mozo malsín.
Quien te altera te controla.
Quien ve romero y no lo coge, del mal que le venga no se enoje.
En casa del pobre, todos riñen y todos tienen razón.
Variante: Suegra, abogado y doctor, mientras más lejos mejor.
Quien a viejo quiera llegar, a los viejos ha de honrar.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
El que tuvo, retuvo, y guardó para la vejez.
Cielo empedrado, viento o suelo mojado.
Casa de padre, viña de abuelo y olivar de bisabuelo.
Tiempo de grajos, pueden ser más los de arriba que los de abajo.
Acuérdate, suegra, que fuiste nuera.
El maíz tendrás colgado, de las vigas del sobrado.
Lo que hace tu mano derecha que no lo sepa tu izquierda.
Negar que negarás, que en Aragón estás.
Bien o mal, casado nos han.
Agua del pozo y mujer desnuda, echan al hombre a la sepultura.
Zorros en zorrera, el humo los echa afuera.
Juventud sin salud, más amarga que senectud.
Ser el último orejón del tarro.
Hasta las penas severas, con plata son llevaderas.
Cuando la piedra ha salido de la mano, pertenece al diablo.
El que paga manda y el que no se aguanta.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
A fuerza de martillar, el herrador deja de herrar.
Acometer hace vencer.
La cana engaña, el diente miente pero arrastrar los pies eso si que es vejez.
De hurtar una castaña y otra castaña, se hace la mala maña.
O todos moros o todos cristianos.
Quien hace mal, aborrece la claridad.
Para que te miren bien, nunca mires con desdén.
Agrandado como alpargata de pichi.
Mala señal es para la moza cuando la llaman señora.
De luengas vías, luengas mentiras.
Un zorzal grano a grano se comió un parrón.
A la herradura que mucho suena, algún clavo le falta.
Capa de pecadores es la noche, señores.
La ira es en vano sin una mano fuerte.
El que apura su vida, apura su muerte.
Cómo será la laguna, que el chancho la cruza al trote.
A buena confesión, mala penitencia.