A buen barón, poco le presta el aguijón.
O errar o quitar el banco.
O jugamos todos, o se rompe la baraja.
Verifica siete veces antes de cuestionar a una persona.
Al hombre de rejo, vino recio.
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
Para torear y casarse hay que arrimarse.
Huyes de la mortaja y te abrazas del difunto.
Viejo es Pedro para cabrero.
Predicar en desierto, sermón perdido.
El alfayate del Cautillo hacía la costura de balde y ponía el hilo.
La culpa del asno echarla a la albarda.
Cuando la gana de joder aprieta, ni el culo de los muertos se respeta.
Jornal del obrero suele quedarse en la tienda del tabernero.
Ni mozo dormidor, ni gato maullador.
Quitáronle a la tuerta, y diéronlo a la ciega.
Toda piedra golpea el pie de un pobre.
Quien quisiere mentir, atestigüe con muertos.
Mujer sin varón, ojal sin botón.
Tan bien parece el ladrón ahorcado, como en el altar el santo.
Quien la haga que la pague.
A la vejez y a la juventud, espera el ataúd.
Quéjese de la muela aquel al que le duela.
Este come cuando hay, caga por chirolas, camisa a medio lomo, pantalón a las rodillas.....
Septiembre el vendimiador, corta los racimos de dos en dos.
El que tiene buba, ése la estruja.
Rapados y por rapar, todos han de pagar.
Mejor precavido, que arrepentido.
La ley es firme de cola, pero quien quiere la viola.
El pleito claro no necesita abogado.
Cada uno en su casa, al rey hace cabrón.
La venganza es un plato para tomar frío.
La red justiciera tendida por los cielos es omnipresente, y sus mallas, aunque ralas, no dejan escapar a nadie.
Puta me ha de hacer esta burra que me lleva a los pastores; y guiábala ella.
El que al pedir abusa, a cambio recibe una excusa.
A mal dar, apretar el culo contra el sitial.
Confesar a monjas, espulgar a perros y predicar a niños, tiempo perdido.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
Viendo trabajar al maestro, se aprende el oficio presto.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
Molino cerrado, contento el asno.
El porrazo da más ira, cuando la gente nos mira.
La paja solamente se ve en el ojo ajeno.
Cuando el carro se ha roto mucho os dirán por donde se debía pasar.
A burra nueva, cincha amarilla.
Entre un pastor y una garrota, no pasa la bota.
Haga lo que dice su profesor pero no el qué él hace.
El que por su gusto es buey hasta la coyunda lame.
El que manda, manda.
Carne de junto al hueso, dame de eso.