Pollo nuevo y vino anejo, hacen mozo al hombre viejo.
Bromas y chascarrillos para los amiguillos.
El ocio es el padre de todos los vicios.
Tu viña preciada, entrando Marzo labrada.
La esperanza alegra el alma.
Es inútil buscar amigos fuera de casa si no se cuida y respeta a los propios padres
A casa del cura, ni por lumbre vas segura.
Mas quiero viejo que me regale, que mozo que me mande.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
Más exitado que Joaquito en la marcha del orgullo gay.
Nobleza obliga.
Vive y deja vivir.
Trabajo de muchachos y arada de borricos, no vale un perro chico.
Buen vino y sopas hervidas, le alargan al viejo la vida.
Juego mayor quita menor.
Otoñada de San Mateo, puerca vendimia y gordos borregos.
Más le quiero mozo y pobre que no viejo que se doble.
Bailar la trabajosa.
Del ahorro viene la posesión.
Dulce y vino, borracho fino.
Para prosperar, madrugar.
Albañil seas y en el cierre de un tejado te veas.
A Roma por todo.
De uvas a peras.
Oye los consejos la vieja como el gotear de las tejas.
La vejez empieza cuando los recuerdos pesan más que las esperanzas.
Justicia y no por mi casa.
Cada villa, su maravilla.
A buey viejo, pasto tierno.
En talento o en caudales, lo que tienes justo vales.
Marzo marcero, por la mañana rostros de perro, por la tarde valiente mancebo.
La buena vida no quiere prisas.
Ir en borrico, a todos nos gusta un poquito.
Amistad fundada en el vino dura como el vino; solo una noche
Rencillas entre amantes, mayor amor que antes.
En casa del jugador loco, la alegría dura poco.
Junio brillante, año abundante.
Con viuda o soltera, lo que quieras.
¡A tomar por culo la bicicleta! (Antes de cumplir los 14 ibas en bici, después te pasabas al Vespino, y con 18, al 600. Era más comodo).
Hierba segada, buen sol espera.
El juego de Venus no es para hombres viejos.
Empezar como grande y acabar como chico, corrida de caballo y parada de borrico.
Lo que se hace de noche sale de día.
Ni joya prestada, ni mujer letrada.
A braga rota, compañón sano.
Luce y reluce el buen vino, en buen vaso cristalino.
Una a una, pronto se le acaban al racimo las uvas.
Hablar de la edad y del dinero es conversación de arrieros.
Proyecta como si fueras a vivir 100 años, pero vive como si fueras a morir mañana.
Guardia viejo no cae en gancho.