Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
Hijos criados, duelos doblados; y casados, redoblados.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
Nunca falta un roto para un descosido.
El que es de tu profesión, es tu perdición.
Nuestro gozo en un pozo.
Viejo con mujer hermosa, mala cosa.
El que es demasiado pequeño, siempre tiene un orgullo muy grande.
Buena cautela, iguala buen consejo.
El que no arriesga nada lo arriesga todo.
La cabra va por la viña, como hace la madre hace la hija.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
Solo se cumplen los sueños de los que los tienen.
Quien más bebe, más sed tiene.
Tempran es la castaña que por Mayo Regan.
La moza buena, en casa está y afuera suena.
Después de cumplido el deber, el descanso es un placer.
Lluvia en Agosto, más miel y más mosto.
Con los curas y los frailes, buenos días y buenas tardes.
Para torear y casarse hay que arrimarse.
Más cura el tiempo que soles y vientos.
A la vaca que no se cubre, se le seca la ubre.
Uno a ganar y cinco a gastar, milagrito será ahorrar.
Es novia de cualidades, pero de pocos caudales.
El mirón mirar, pero sin chistar.
Las sueños, sueños son.
Quien en Agosto ara, riqueza prepara.
La alegría alarga la vida.
Lo que no acaece en un año, acaece en un rato.
Caridad buena, la que empieza por mi casa y no por la ajena.
Nunca falta quien te dé un duro, cuando no estas en apuros.
Abad de zarzuela, comisteis la olla, pedís la cazuela.
El vino hace buena sangre
Mal se conciertan dos pobres en una puerta.
Ojo al parche.
Que salga el sol por donde saliere, pero que salga.
Prefiero vestir santos que desvestir borrachos.
Pasear llevando sobre los hombros una carga
Nacer de pie.
El que se casa con una mujer guapa, hasta los cuarenta años el miedo no se le escapa.
Ponte a casar y echa tu fama a rodar.
La ocasión es la madre de la tentación.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
Juramento, juro y miento.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
Al cielo nadie va con ojos secos.
Quien la junta preside, casi siempre es quien decide.
Recoge el heno mientras el sol brilla.
Para el solano, agua en mano.
Cuando pudieres trabajar, no lo dejes, aunque no te den lo que mereces.