Luna con cerco, lluvia y viento.
El que no tiene hijos, los educa bien.
Esposa hermosa te obliga a montar guardia
A quien ganando no guarda, media albarca; y a quien ni ganar espera, abarca entera.
Ni al jugador que jugar, ni al gastador que gastar, ni al avaro que guardar.
Boda y cofradía, no es para cada día.
¿Qué necesidad hay de dar los cuartos al pregonero?.
A consejo ido, consejo venido.
El viejo quiere más vivir, para más ver y oír.
La honra y el provecho no duermen en el mismo lecho.
Una van de cal y otra van de arena.
Si te vieres en prosperidad, acuérdate de tu adversidad.
La virtud hace nobles y el vicio innobles.
El que apurado vive, apurado muere.
Poco vino, vende vino; mucho vino, guarda vino.
Es que los dos cojeamos del mismo pie.
El agua ni envejece ni empobrece.
Boca ancha, corazón estrecho.
Belleza a los sesenta, doila al diablo.
En otoño, pan de ayer, vino de antaño y caldito a diario.
El ducado nunca huele a robado.
Nada más que me enderece dijo el jorobado.
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.
Hacer algo de cayetano.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
La cascara guarda el palo.
Perder por probar al socio, nunca ha sido mal negocio.
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
Hija, ni mala seas, ni hagas las semejas.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
Mal vecino es el amor, y do no lo hay es pero.
Amigos, amigos, pero la cebada a dos reales.
Casa de esquina, para mi vecina.
Yegua cansada, prado halla.
Cada iglesia tiene su fiesta, y cada ermita su fiestecita.
Al hombre osado, la fortuna le da la mano.
El celoso no puede ser jocoso.
La suerte la pintan calva.
Quien destaja no baraja.
El muerto al pozo y la viuda al gozo.
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
Agua fresca la da el jarro, no de plata sino de barro.
Luna al salir, colorada, pronto ventada.
Quien de joven come sardinas, de viejo caga las espinas.
Haber sido "toriao" en muchas plazas.
Entra, bebe, paga y vete.
Dame gordura, darte he hermosura.
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
Con putas y frailes ni camines ni andes.