La modestia es patrimonio de los pendejos.
Con locos, niños y putas, no negocies ni discutas.
A nuevos tiempos, nuevos usos.
Vuelta al cuidado, que canta el gallo.
Cuando viene la golondrina, el verano está encima.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
La alegría da resplandor a la piel de la cara
Suegras, nueras y cuñadas, son asas de caldera mal arregladas.
Quien lo hereda no lo hurta.
Lo prestado está a la vera de lo dado.
Si a los treinta no te has casado ni a los cuarenta eres rico, arre borrico.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
Yantar sin vino, convite canino.
De casta le viene al galgo.
Mientras el Saprissa este con vida, no se repartan nada.
Id a la feria y veréis como os va en ella.
Reírse de la vida para que la vida no se ría de uno.
A casa de tu hermano no irás cada verano.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
Acuérdate, suegra, que fuiste nuera.
Juez con prisa, juez que yerra.
Majada forera, sestil de verano, quien aquí te puso, mal sabe de ganado.
El vino y la mujer se burlan del saber.
Villano terco y cazurro, nunca cae del burro.
No hay viudita sin duelo, ni triste in consuelo.
La madrugada del caballero, al darle el sol en el trasero.
El futuro pertenece a los que se preparan para él.
Cuentas claras, amistades largas.
A tu casa venga quien te eche de ella.
Todos desnudos nacemos, y así volvemos.
Vicio por natura, hasta la muerte dura.
Por mucho madrugar, aparecen las ojeras.
El gozo en el pozo.
Lo mejor del domingo, el sábado por la tarde.
Vino mezclado, vino endiablado.
A fuego y a boda va la aldea toda.
Nunca te metas con una más jodia que tu; porque se joden los dos.
pajero como tenedor de oveja.
Al amigo con su vicio.
Buscar mendrugo en perrera, vana quimera.
A la prima se le arrima y a la hermana con más ganas.
A la mañana los montes, y a la tarde las fontes.
Hijos y mujer añaden menester.
Las virtudes de la fea, la bonita las desea.
Beberás y vivirás.
Domingo sucio, semana puerca.
Abadejo y amor de viejo, todo es abadejo.
El buen vino, en cristal fino; el peleón, en jarro o en porrón.
El ocioso vale para la plaza pero no para el trabajo.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.