El buey busca la sombra; porque la sombra no lo busca a él.
Dar la última mano.
A pan duro, diente agudo.
Puta en ventana, mala mañana.
Iguales, como cabo de agujeta.
Dad al diablo la puerta que con cualquier llave está abierta.
La edad madura es aquella en la que todavía se es joven, pero con mucho más esfuerzo.
Es más hábil funcionario, quien más ordeña al erario.
Mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realizar.
Dios le da una lombriz a cada pájaro, pero no se la lleva hasta el nido.
Quien de mucho mal es ducho, poco bien le basta.
Mentiras y olas, nunca vienen solas.
Leche y vino, veneno fino.
A la dama más honesta, también le gusta la fiesta.
Cada día, su pesar y su alegría.
Quien al molino va, enharinado saldrá.
El que rompe viejo, paga nuevo.
Cuídate del amigo al que has ofendido
Promete poco y haz mucho.
Olvidado y nunca sabido, viene a ser lo mismo.
El hablar es plata y el callar es oro.
De lo que supiste ganar, sábete bien tratar.
En casa del capellán, no falta nunca el pan.
Ilusión es para un calvo tener en su calva algo.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
Hacer bien donde no es agradecido es bien perdido.
Los difuntos, todos juntos.
Los tejados viejos necesitan muchas reparaciones
Una buena carrera es mejor que una larga espera.
¿Fiado has?. ¡Tú pagarás!.
Haz como la campana, que tañe y calla.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
El que calla, otorga o no tiene una perra gorda.
El sucio quiere ensuciar al otro.
Dame en qué elegir y me darás qué sufrir.
La mala suerte es pelota, que pega pero rebota.
A Salamanca, putas, que llega San Lucas
De la mala mujer no te guíes y de la buena no te fíes.
El que no arriesga, no pasa el río.
Cuando el sabio llerra, el necio se alegra.
Escrita la carta, mensajero nunca falta.
Cosa que mal no puede hacer, no puede hacer bien.
Yerro es tomar oficio ajeno y dejar el propio.
Jugar y nunca perder, no puede ser.
Agua de marzo, pero que la mancha en el sayo.
Hijo malo, más vale doliente que sano.
Grande o pequeña, cada uno carga con su leña.
A buena suela, mala pieza.
No se merece la vida, quien no paga su comida.