El que dice tener palabra, al final no te cumple nada.
En la casa del ahorcado, nombrar la soga es pecado.
La reputación dura más que la vida.
El prometer no empobrece, y cosa de ricos parece.
Quien el incendio busca o se quema o se chamusca.
Maestre por maestre, seálo éste.
Si no valiese por testamento, valga por codicilo.
De tal palo tal astilla.
Has lo que debes y no lo que puedes.
Más vale el placer que dura un momento que el dolor que dura una vida.
La vida es un deber a cumplir
A quien dan no escoge y eran cuchilladas.
Quien escucha, su mal oye.
Amigo por amigo, el buen pan y el buen vino.
Haber de todo, como en botica.
Buen amigo ni buen yerno se hallan presto.
El buen traje encubre el mal linaje.
La labranza no tiene acabanza.
Amor y señorío, no quieren compañía.
El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
Quien miente, pronto se arrepiente.
El mejor sol es el que calienta hoy
En este mundo nada hay cierto, salvo la muerte y los impuestos.
Buena olla y mal testamento.
Ojo por ojo y diente por diente.
La mentira anda con muletas, y la verdad sin ellas.
Al hombre osado, la fortuna le da la mano.
El que es buen pagador es señor de la bolsa de otro.
Variante: En casa del ahorcado no se ha de nombrar la soga.
Dar lo que se tiene, a ninguno le conviene; tomar de lo de otros, a mí y a todos.
Más vale una cuchara de suerte que una olla de sabiduría.
Variante: A quen Dios quiso bien, casa le dio en Jaén.
El bueno, lo malo calla; el malo, todo lo habla.
La muerte nos iguala a todos.
Los padres todo lo deben a sus hijos.
La pobreza no es vileza, más deslustra la nobleza.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
El saber no ocupa lugar.
Algo sabe el que no sabe, si callar sabe.
La lengua es el castigo del cuerpo.
No hay hombre tan bravo que el tiempo no haga manso.
Haces mal, espera otro tal.
A la gente alegre el cielo la ayuda
Asi joven supiera y el viejo pudiera.
Nadie da lo que no ha.
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
Por pedir, nada se pierde.
Quien a otro ha de matar, antes ha de madrugar.
Dios te guarde de hombre que no habla y de can que no calla.
De la corriente mansa me libre Dios, que de las aguas bravas me libro yo.