La tierra no tiene sed por la sangre de los guerreros sino por el sudor del trabajo del hombre.
La ingratitud seca la fuente de la piedad.
Mujer sin varón, ojal sin botón.
Quien dice que la pobreza no es vileza, no tiene seso en la cabeza.
Pa'trás como las del marrano.
La mujer con quien te cases no te gane en heredades.
Muerto que no hace ruido, mayores son las súas penas.
La suerte está echada.
Amor, El de asnos hace sabios, y de sabios hace asnos.
No importa lo el ancho y lo grueso, sino lo que dura tiezo...
En la felicidad razón, en la infelicidad paciencia
Dios da barbas, al que no tiene quijada.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
Quien una vez fue ladrón, reincide si halla ocasión.
Dios ayuda al que mucho madruga.
A quien te quiere bien, en la cara se le ve.
El hombre lo pide, y la mujer decide.
De pequeña centella se levanta el gran fuego.
No te fíes de quien de ti desconfíe.
Dame dineros y no consejos.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
La envidia y la ira solo consiguen acortar la vida.
Después del palo dado ni Dios lo quita.
La mujer bella está mejor desnuda que vestida de púrpura
La economía es riqueza, como el derroche pobreza.
No hay puta ni ladrón que no tenga su devoción.
Ya acaecido el hecho, llega tarde el consejo.
Más vale puta moza que puta jubilada.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
Demasiada alegría es dolorosa
Valor y querer, facilitan el vencer.
Cosa cumplida, solo en la otra vida.
Dinero sin caridad, es pobreza de verdad.
Dedica una parte de tus esfuerzos al bien común.
No puede el hombre huir la fortuna que le ha de venir.
Mal acomodado es desnudar un santo para vestir a otro.
La más cauta es tenida por más casta.
Juventud, calor y brío; vejez, tembladera y frío.
El uso hace diestro, y la destreza maestro.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
Nadie está obligado a lo imposible.
Ojo por ojo, diente por diente.
A mujer bonita o rica, todo el mundo la critica.
La desconfianza y el amor no comen en el mismo plato
No digas en secreto lo que no quieras oír en público manifiesto.
Lo fiado es pariente de lo dado.