Hacer de un camino, dos mandados.
A un hombre no se le puede juzgar por las apariencias.
Gozar al pedir, al pagar sufrir.
Todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
Quien hace, aplace.
Amor, pocas veces da placer, y muchísimas dolor.
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
Quien tuvo, retuvo.
De juergas, pendencias y amores, todos somos autores.
La sabiduría viene de escuchar, de hablar el arrepentimiento.
Lo que es igual, no es trampa.
Una cosa es predicar y otra distinta dar ejemplo.
Dar el consejo y el remedio, favor completo.
A putas y ladrones nunca faltan devociones.
El hombre discreto hace nacer más oportunidades que las que encuentra.
De pequeña pelea nace muy gran rencor.
Qué bonita es la vergüenza, mucho vale y poco cuesta.
Ni con cada mal al físico, ni con cada pleito al letrado, ni con cada sed al jarro.
...es de los que tiran la piedra y esconden la mano.
Hay desgracias con suerte.
Variante: El trabajo ennoblece a quien lo hace.
El último en saberlo es siempre el interesado.
La suerte y la muerte no escogen.
Variante: Caridad y amor no quieren tambor; en silencio viven mejor.
Quien muere, ni cobra, ni paga, ni debe.
Más que la mujer hermosa vale la hacendosa.
Lavarse las manos, como Pilatos.
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
Muchas manos hacen Ligero el trabajo.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
No hay mejor palabra que la que está por decir.
El hombre recurre a la verdad solo cuando anda corto de mentiras
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.
Llama el dinero al dinero, y el holgar al caballero.
A todo hay remedio sino a la muerte.
Manantiales de salud son la higiene y la virtud.
¡Somos gente pacifica y no nos gusta gritar! (Transición española)
Amor, con amor se cura.
Variante: Caridad y amor, no tocan tambor.
En pleitos de hermanos, no metas las manos.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
Que salga el sol por donde saliere, pero que salga.
Te perdono el mal que me haces nomás por lo bien que me caes.
Muchos a dispoñer, ningún a cumprir.
A la mal casada, déla Dios placer, que la bien casada no lo ha menester.
A la mujer, el hombre la ha de hacer.
Quien por su gusto padece, que vaya al infierno a quejarse.
La vanidad es hija legítima y necesaria de la ignorancia.