El que más hace, es el que menos merece.
El juego pone a prueba el oro, y el oro pone a prueba el juicio.
Quien siembra, siega.
De lo que más te salga al paso, no hagas caso.
A quien lucha y suda la suerte le ayuda.
De Abril y de la mujer, todo lo malo hay que temer.
Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden.
No hay herida que no sane que no sea de otra manera que con el tiempo.
Confesión obligada, no vale nada.
Se olvida una buena acción, y no un buen bofetón.
Cuando se pelean las comadres, salen a relucir las verdades.
La mejor defensa es el ataque.
Amor sin pudor, es todo menos amor.
Es de sabios, cambiar de opinión.
La práctica vale más que la gramática.
Obras vea yo; palabras, no.
Más vale bueno que mucho.
El trabajo y la economía son la mejor lotería.
Ni virtud en la juventud, ni en la vejez salud.
El vino y la verdad, sin aguar.
Haz tres veces una cosa que está mal hacer y ya te parecerá buena.
La mar y a la mujer, de lejos se han de ver.
De lo perdido, lo que aparezca.
El heroísmo está en la paciencia de un momento.
A Dios, lo que es digno de Dios; y a la cama, la sobrecama.
Quien discretamente se cura, más dura; quien se cura y se curetea, su muerte desea.
Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta.
El que siembra, cosecha.
La malicia hace sucias las cosas limpias.
Lo que es bueno o malo no es la acción sino la intención.
Ley puesta, trampa hecha.
Alguacil que no es sutil, no sirve para alguacil.
Dar para recibir, no es dar sino pedir.
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
Lo cómodo o lo expedito, es mejor que lo bonito.
Otro tiempo vendrá, y el que hoy no puede, podrá.
Favores: quien menos los merece, menos lo agradece.
A la mujer brava, la soga larga.
El cura y el que cura, no tienen hora segura.
La confianza da asco
Juglares y putas, cuando envejecen nadie los busca.
Buena romería haz, quien a su casa pone en paz.
El amor todo lo iguala.
Lo que Dios no da, Salamanca no presta.
Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda.
La mejor felicidad, es la conformidad.
A mi amigo quiero por lo que de él espero.
Solo no da traspiés el que no tiene pies.
Solo había una condición para poder alcanzar la paz. Ambos líderes, blanco y piel roja, debían ostentar la misma posición. Pero los blancos no estaban dispuestos a ceder.