Es un buen criado el que no habla sin ser preguntado.
A otra puerta, que ésta no se abre.
Más vale tener medio pan que no tener ninguno.
Nunca te des por vencido si sientes que aún puedes seguir tratando.
La mujer rogada y la olla reposada.
La carne sobre el hueso relumbra como un espejo.
En tierra de Medina el que gasta en vino blanco se lo ahorra en medicina.
Las obras, con las sobras.
Dame un pijo y te traeré un hijo.
A por ellos, que son pocos y cobardes.
Malo, pero ajeno, sabe a bueno.
A más servir, menos valer.
Algo es algo, dijo, al ver un hueso el galgo.
Barba a barba, vergüenza se cata.
Fea con gracia, mejor que guapa.
La salud no es conocida hasta que es perdida.
Que no pertenezca a los demás quien puede ser solo suyo
El hombre por el traje, la perdiz por su plumaje.
Las mujeres son como las veletas: solo se quedan quietas cuando se oxidan.
Nadie sabe para quien trabaja.
Ron, ron; tras la capa te andan.
Nadie se muere hasta que Dios quiere.
Dios los cría y el diablo los junta.
Borrón y cuenta nueva, la cuenta pasada aprueba.
Dios me libre de una manía, aunque sea de misa.
Carajadas de San Lucas, pendejadas de San Juan.
Los hombres y el buen licor, más añejitos mejor.
No busques donde no hay.
Cuando se escapó el consejo, vino el consejo.
Que aproveche como si fuera leche.
En cada corral un solo gallo, y en cada casa un solo amo.
La verdad que daña es mejor que la mentira que alegra.
De refrán y afán pocos se librarán.
El burro bueno, aunque sea la quijada encaja.
Con agua de malvavisco, se cura hasta el obispo.
Por San Andrés mata tu res, chica, grande o como es.
El que está en la aceña, muele; que el otro va y viene.
Echa bien tus cuentas, para que después no te arrepientas.
Aquella que la alza una vez, la alza siempre.
Come para vivir, pero no vivas para comer.
Juego que tiene quite, no tiene pique.
Secreto bien guardado, pliego lacrado y sellado.
Como canta el abad, así responde el sacristán.
Los valientes sufren poco, los cobardes mucho.
Los extremos se tocan.
De la continua lección nace la ciencia.
Bien convida, quien prestó bebe.
Guárdame en casa y te honraré en la plaza.
Si no sabes estar solo, nunca serás libre.
Quien con los perros se trata, aprende hasta alzar la pata.