Donde mujer no hay, el diablo la trae.
Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
En un boda no se pierde un hijo sino que se gano un hija.
Las bridas para la lengua son siempre necesarias.
Antes mujer de un pobre que manceba de un conde.
Todos somos parte de una prodigiosa unidad
Comprar y vender, buen camino para enriquecer.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
Puta arrepentida, del Carmen vestida.
Cuando estés en Roma, has lo que hacen los Romanos.
El silencio no ha sido jamás escrito.
La señora ostentación, echa la casa por el balcón.
El que se apura llega tarde.
Para prosperar, vender y comprar.
No dispongas para ti pesos con defecto: serán abundantes en penas por la voluntad del Dios.
La ocasión asirla por el guedejón.
Donde hay cuchicheo hay mentiras.
Lo que viene deprisa, pronto se va.
Clérigo viajero, ni mísero, ni misero.
No esperes nada de aquel que promete mucho.
Al pan pan y al vino vino, y el gazpacho con pepino.
El mejor sistema para no ser felices consiste en buscar únicamente la felicidad
Cual es el hombre, tal su fortuna y nombre.
Cacarear y no poner, si malo en la gallina, peor en la mujer.
Canta el grillo, canta la rana, lo que no se haga hoy, se hará mañana.
Nadie con su suerte está contento y todos con su talento.
De mala vid, mal sarmiento.
Quien anda en malos pasos, en uno quedará atascado.
Ni bonita que admire, ni fea que espante.
Más querría un dinero que ser artero.
Don sin Din, gilipollas en latín.
Buena es la pelea ganada, pero es mejor la evitada.
Fuiste doncella y viniste parida; ¡cuántas te tendrán envidia!.
El amor no quiere consejo.
Caja que tuvo alcanfor, quédale el olor.
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
Variante: Bueno, si breve, dos veces bueno.
Después del relámpago viene el trueno.
Si se muere el que me debe, todo se pierde.
Toma el tiempo conforme viene, pues otra cosa no puedes.
Del mirar nace el desear.
No ver, y creer en lo que no se ve, son elementos esenciales de la fe
A las suegras, oírles la misa y sacarles el cuerpo.
A la sombra del gitano, medra el villano.
Contestación sin pregunta, algo barrunta.
A quien te da el capón, dale la pierna y el talón.
No hay predicador más persuasivo que San Ejemplo.
De la carta al timón, al revés la corrección.
La noticia mala llega volando, la buena, cojeando.
Azote y mordedura, mientras duele dura.