Durará o no durará, pero lo que es hacerlo, hecho está.
Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
Los dioses ayudan al que trabaja
Calle mojada, caja cerrada.
La suerte es loca y a todos nos toca.
Una van de cal y otra van de arena.
Más honor que honores.
Siempre habla quien menos puede.
Hablando, hablando, la ocasión se va pasando.
Carnaval lluvioso, Semana Santa zurraposa.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
Otros vendrán, que bueno me harán.
El hombre que hace su fortuna en un año debería ser ahorcado doce meses antes.
Salud y pesetas salud completa.
Creer a pie juntillas.
Neblina, del agua es madrina.
Muy amigos, pero el borrico en la fermoso.
De arriero a arriero no pasa dinero.
Agua, Dios, el vino en bota y las mujeres en pelota.
Arandino, borracho fino.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
Todo día tiene su noche, toda alegría tiene su pesar.
Mala yerba, mucho crece.
La jodienda no tiene enmienda.
Hacer castillos en el aire.
Come Juan Gómez, que de lo tuyo comes.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
Nunca un peligro sin otro se vence.
Cada casa es un caso.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
Agua de mañana y concejo de tarde, no es durable.
A la corta o a la larga, el tiempo todo lo alcanza.
Ni quito ni pongo rey.
Desde torre o azotea, bien se otea.
Quien dice lo suyo, mal callará lo ajeno.
Date buena vida, temerás más la caída.
En reuniones, el grosero, se destaca de primero.
Cada mochuelo, a su olivo.
Cada día, trae y lleva penas y alegrías.
Higos y nueces no se comen juntos todas las veces.
En la juventud aprendemos, en la vejez entendemos.
Una visita larga, ¿a quien no carga?.
Las tormentas de San Juan quitan vino y no dan pan.
Date a deseo y olerás a poleo.
A secreto agravio, secreta venganza.
Al hombre duro, lanza en mano y vino puro.
Hijos antes de casamiento, traen gran sufrimiento.
Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.