Muchas gotas que caen entre la taza y los labios.
El tiempo todo lo cura, menos vejez y locura.
Mujer, Huerta y Molina, piden uso de continuou.
Mal acierta quien solo el interés se lleva.
No hay pero que valga.
No des la hacienda antes de morir, que los tuyos te harán sufrir.
Quien no anda despierto, lo toman por muerto.
El que ríe de lo que desconoce esta en el camino de ser un ignorante.
Frente al amor y la muerte no sirve de nada ser fuerte
El perro viejo cuando ladra da consejo.
No quieras nunca buenos comienzos.
Menos correr y más hacer.
No hay puta sin ladilla, ni ducha sin pajilla
El perezoso siempre es menesteroso.
Quien en ti se fía, no le engañes.
A hoy lo veo; en mañana, poco creo.
Los pensamientos de los amantes hablan en voz alta
Quien habla de lo que no debe, escucha lo que no quiere.
Quien bien ata, bien desata.
Para pelear se necesitan dos.
Mañana de niebla, tarde de paseo.
El buen vino de ha de beber en cristal fino.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
San Julián, guarda vino y guarda pan.
Me cortaron las piernas.
El que este libre de culpa que tire la primera piedra.
Mejor es no prometer que prometer y no hacer.
Por uno que no es bueno, padece un pueblo entero.
Dineros en manga, tanto vino como agua.
Nunca dejes la certidumbre por la esperanza.
El tiempo es oro.
Más vale hacer frente al peligro una vez que vivir siempre con temor.
Al que bien come y mejor bebe, la muerte no se le atreve.
Pan y vino y carne quitan el hambre.
A creer se va a la iglesia.
El que no mira, suspira.
El ignorante a todos reprende y habla más de lo que menos entiende.
El tiempo es oro y el que lo pierde tonto.
El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
Fea con gracia, mejor que guapa.
Esquílalas pero no las desuelles
De el comer y el rascar, el trabajo es comenzar.
Acostarse temprano y levantarse temprano hacen al hombre saludable, rico y sabio.
Por San Lucas, mata tus puercos, tapa tus cubas y prepara tus yuntas.
Julio calorero, llena bodega y granero.
Vieja gallina, hace un caldo cosa fina.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
La posteridad solo te pertenece cuando tus nietos juegan en tu puerta.
Buen trago, que el difunto no vuelve.
Para cruzar un río y dar dinero, nunca seas el primero.