Los pobres tienen más coplas que ollas, y más refranes que panes.
Más querría un dinero que ser artero.
Consejos y muertos, se sabe su valor cuando pasó su tiempo.
Asno con hambre, cardos come.
En viernes ni en martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu viña podes, ni tu ropa tajes.
Bolsa llena, quita las penas.
Que curioso es el hombre, nacer no pide,vivir no sabe, morir no quiere.
Amistades conserva la pared medianera.
Trabajo de común, trabajo de ningún.
Cartagena monte sin leña, mar sin pescado, mujeres malas y niños mal educados.
Cruz y raya, para que me vaya.
Monja de Santa Irene, que en brazos llevas el nene.
Un hombre es tan sabio cuanto a su cabeza, no cuanto a sus años.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
Envidia me tengan y no me compadezcan.
A las mujeres y a los charcos no hay que andarles con rodeos.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
El sabio es menospreciado y el necio rico estimado.
Mucho dinero y poca educación, es la peor combinación.
A quien se hace el sordo, barreno gordo.
Del ahorro viene el logro.
No puede ser precavida, quien no sabe de la vida.
Nadie experimenta en cabeza ajena.
El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente.
Llegar a ser, ascendiendo, es mejor que nacer siendo.
Indio con puro, ladrón seguro.
Hombre prevenido vale por dos.
Amigos somos, pero los peces aparte.
De pequeñico se doma al mimbre.
A quien cuida la peseta nunca le falta un duro.
Ni tan calvo ni con dos pelucas: ni tanto ni tan poco.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
A rey muerto, principe coronado.
Pocas palabra y muchos hechos.
Son nones y no llegan a tres.
Abogacía, que una boga y otra cía.
Lo que no hurtaron ladrones, aparece en los rincones.
No se cazan dos pájaros al mismo tiempo.
Veinte años puta y uno casada y eres muy honrada.
Enfermedad a plazo fijo, señal es de nuevo hijo.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?
Buen amigo y compañero es el que no nos pide dinero.
Boda y cofradía, no es para cada día.
Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta
Hacer oídos de mercader.
El hombre apercibido medio combatido.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
Después de que baile bien aunque sea fea.
Para salir del hoyo un buey solo no basta, se necesitan dos.