No saber de la misa la media.
De necios es huir de consejos.
El hombre que se respeta, no besa sino en la jeta.
Trabajando por cuenta ajena, poco se gana y mucho se pena.
A otra cosa mariposa.
La liebre a la carrera y la mujer a la espera.
Hacer que hacemos, y no hacemos nada.
Amigos, oro y vino viejo son buenos para todo
A casa del amigo rico, irás siendo requerido, y a casa del necesitado, irás sin ser llamado.
Más dura una taza vieja que una nueva.
El que siembra espinas que no espere cosechar flores.
Dos hambrientos a un pan, mal trato le dan.
Amistad de carne y vino no vale un comino.
Bien aprende quien buen maestro tiene.
De Octubre a primeros, repón los aperos.
Quien no tiene, perder no puede.
Con esos amigos, ¿para qué enemigos?.
La puerca tira del tapón
Perder por probar al socio, nunca ha sido mal negocio.
Junio, Julio y Agosto, ni dan vino ni mosto.
A quien se aventura, Dios le ayuda.
Gallina nueva, para ponedora; gallina vieja, para incubadora.
Dies ila, dies ila, si eres bobo espabila.
De casa del abad, comer y llevar.
Bebido con buenos amigos, sabe bien cualquier vino.
De dientes pa'fuera.
Ni vive, ni deja vivir.
Cuando te des un beso con tu novia, nunca lo hagas en el balcon porque dicen que el amor es ciego pero los vecinos no.
Mucho gana quien no Juega.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
Brasa trae en su seno, la que cría hijo ajeno.
Un mes antes y otro después, es invierno de verdad, que es cuando llegan los dos hermanos, moquito y soplamanos.
Confía en lo que ves
Más vale ser un pobre hombre, que un hombre pobre.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
No calientes horno para que cueza otro.
Favores en cara echados, ya están pagados.
Es cosa de locos querer coger mucho sembrando poco.
El que está en la aceña, muele; que el otro va y viene.
Ni hermosa que mate, ni fea que espante.
Al higo por amigo
Carne y pescado en una comida, acortan la vida.
Más quiero poco seguro que mucho en peligro.
Al niño que llora le dan pecho.
Hombre intranquilo vale por diez.
El amigo, lo escojo yo, el pariente, no.
A cada cañada le llega su añada.
Los necios y los salmones siempre nadan contra la corriente.
Los falsos amigos y las deudas, siempre llegan sonriendo.
Algún día, ahorcan blancos.