Tarea que agrada, presto se acaba.
El que toma parientes más honrados que sí, señores toma a quien servir.
Ni miento ni me arrepiento.
Cuentas de pobre, raro es que se logren.
Remendando y zurciendo, vamos viviendo.
Con viandas ajenas, no cuesta dar cenas.
Mujeres y vino hacen que los hombres pierdan el tino.
El oficio hace maestro.
Niño que llora, de mear se ahorra.
La nariz y la frente, hasta la muerte siempre crecen.
Deja a la gente que está muriendo y acude a la que está pariendo.
El que trabaja, principia bien; el que ahorra acaba mejor.
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
Quien tiene compañero, tiene amigo y consejero.
Cuanto más vieja, más pelleja.
Los tontos consiguen las mejores cartas
Hombre hablador, nunca hacedor.
Cuentas viejas líos y quejas.
Ingenuo y muy majadero, quien da la llave al ratero.
Juegan los burros y pagan los arrieros.
Come para vivir y bebe para comer.
Mientras uno calla, aprende de los que hablan.
En San Nicolás de los vinos agudos, de treinta vecinos veintinueve cornudos.
La edad no juega ningún papel, a no ser que se sea un queso.
Quien destaja no baraja.
El menor yerro que podría hacer, es casarse la mujer.
El que vive prevenido, nunca sufre decepciones.
Ni higos sin vino, ni pucheros sin tocino.
No lleva ya vida honesta, la que con varios se acuesta.
Casarás y amansarás.
Junta de pájaros, agua segura.
El que se casa con vieja, fea y sin dote, es tonto de capirote.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
A buey viejo, no le cates abrigo.
Para vos me peo y para otro me afeito.
De borrachos y panzones están llenos los panteones.
Los dueños de casa activos hacen a los inquilinos cuidadosos.
El que no tiene hechas no tiene sospechas.
Hombre ambicioso, hombre temeroso.
La mujer y la gaviota, cuanto más viejas más locas.
Pan de hoy, carne de ayer y vino de antaño y vivirás sano.
Quien vive de recuerdos, vive entre muertos.
Si los hijos salen de casa, no es fácil reunirlos de nuevo.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
El flojo y el mendigo, caminan dos veces el mismo camino.
A fullería, cordobesías.
Aprendiz de todo, oficial de nada.
Tus hijos harán contigo, lo que tú hicieres conmigo.
Ahorrar y más ahorra, que contigo vive quien lo ha de gastar.
Al viejo recién casado, rechazarle por finado.