De los enemigos los menos.
Quien habla con argumentos, no grita ni hace aspavientos.
Variante: Buen amigo y compañero, pero sin tocar el dinero.
¿Qué hacéis, mosquitos?. Aramos, porque sobre el buey que ara andamos.
Solo borracho o dormido se me olvida lo jodido.
Jugador de mingo, pagador de mesas de domingo a domingo.
Hormigas con ala tierra mojada.
Cuando el viejo no bebe, cerca está de la muerte.
La oveja y la abeja, por Abril sueltan la pelleja.
Años de nones, muchos montones.
Moro viejo no puede ser buen cristiano.
Habiendo fiesta y velorio regado, no hay novia fea ni muerto malo.
Aguarraditas de Abril, unas ir y otras venir.
No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.
Si quieres buscar jornaleros, búscalos entre San Juan y San Pedro.
El agua fresca se bebe en jarro.
El que no arriesga no gana.
A la sombra del favor, crecen vicios.
Entre casados, valor, que ya aguantarse es amor.
Quien en ruin lugar hace viña a cuestas saca la vendimia.
Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo pequeñas cosas, puede cambiar el mundo.
Es una pena ser viejo, pero no lo es todo el que quiere.
El hoy aquí está; el mañana, ¿quién lo verá?.
Gracias pierde quien promete y se detiene.
Entre amigos no hay cumplidos.
Moro viejo, mal cristiano.
Como vives, juzgas.
¡Se nos creció el enano!
La peor vejez es la del espíritu.
No se envía a un muchacho a recoger miel
Muchachada que quiere ser casada, difícil es ser gardada.
Es novia de cualidades, pero de pocos caudales.
Hermanos hay tanto por hacer!
En claustros de locos, están los más pocos.
Al hombre duro, lanza en mano y vino puro.
Riqueza vieja es la nobleza.
Baños, hasta los cuarenta años.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
Mucho tocado y poco lixo.
Cada uno habla como quien es.
Cada día verás quien peque y pague.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
Se van con quien, las cartas y las mujeres.
Tenís más grupo que banco de sangre.
Paja triga hace medida.
Las penas solteras, son más llevaderas.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
La miseria pronto alcanza, a quien despacito avanza.
El mundo es de los audaces.
Al músico viejo le queda el compás.