El consejo de la mujer es poco, y el que no lo toma es loco.
Machete estáte en tu vaina, garabato en tu rincon.
Agua, ni quiebra hueso ni descalabra.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
Compra con tu dinero, y no con el ajeno.
Tarde piaste pajarito.
Quien bien imagina, llámese adivina.
Pereza, madre de pobreza y abuela de vileza.
En Marzo, la veleta, ni dos horas está quieta.
Desvestir un santo para vestir otro.
El vino debe tener tres prendas de mujer hermosa: buena cara, buen olor y buena boca.
¿Quien me llama puta sino quien me ayuda?.
El oficial que no miente, sálgase de entre la gente.
Todo salto tiene riesgo.
Dios tarda, pero no olvida.
Gaviotas en el huerto, temporal en el puerto.
Obra bien y espera; que Dios es el que premia.
Mira si tengo talento, que he puesto una casa de putas debajo del ayuntamiento.
Hablando la gente se entiende.
Dios perdona a quien su culpa llora.
Pascuas marzales, hambre y enfermedades.
La bebida moderada es salud para el cuerpo y alegría para el alma.
Del tronco caído todos hacen leña.
Lo prestado, es primo hermano de lo dado.
La vida es un juego.
Palabras de cortesía suenan bien y no obligan.
Los buenos recuerdos duran mucho tiempo; los malos, más todavía.
Lo que siembres, recogerás.
Al que le pique, que se rasque.
A enfermedad ignorada, pocas medicinas y a estudiarla.
Una mano lava la otra, y ambas lavan la cara.
Las penas de amor las quita el licor
Daño merecido, no agravia.
La vida es grata, a quien bien la acata.
La jodienda no tiene enmienda.
Estudiando con tesón, al fin entra la lección.
Dame dineros y no consejos.
A la sombra del gitano, medra el villano.
Esperanza que consuela, que no muera.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
Hacer caldo gordo a escribas y fariseos.
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
A ruin, ruin y medio.
Mujer, viento, tiempo y fortuna, presto se muda.
Siembra buenas obras, y cogerás frutos de sobra.
Todo mal nace de la ociosidad, cuyo remedio es la ocupación honesta y continua.
A liebre ida, palos al cubil.
Líbrame Dios del agua brava, que de la mansa me cuido yo.
Mejor pájaro libre que rey cautivo.
La dama que es distinguida, por sí sólita se cuida.