¿Qué hemos de hacer?. Descansar y tornar a beber.
Zorra en viña, aligera la vendimia.
Ganado suelto bien retoza.
El que come y deja, dos veces pone la mesa.
Cuando hay amor hasta las cicatrices de la viruela son iguales a los hoyuelos en las mejillas.
La fortuna ayuda a los que se ayudan a sí mismos.
Pobreza, víspera de vileza.
Durar menos que un caramelo a la puerta de una escuela.
Como es el padre, así es el hijo.
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
A buen hambre, no hay pan duro.
Andar el tiempo y vernos hemos.
Habla no cuando quieras, sino cuando puedas.
Alfayate sin dedal, cose poco, y eso mal.
No es posible defenderse del aburrimiento
Con afán ganarás pan.
El que tiene boca se equivoca y quien tiene nariz lo vuelve a repetir.
A buen juez, mejor pastor.
De donde menos esperanza se tiene, de allí el bien viene.
Que la esperanza no te lleve jamás a despreciar lo que tienes.
De donde no hay pan hasta los perros se van.
Otra de esas y me subo el cierre.[relevancia dudosa]
Quien aprisa sube, aprisa se hunde.
A braga rota, compañón sano.
El que tiene la plata pone la música.
Como soy del campo, aquí me lo zampo.
O llueve o apedrea, o nuestra moza se mea.
Moza de mesón, no duerme sueño con sazón.
Estás más perdido que un juey bizco.
Hablar con lengua de plata.
Quien tiene boca se equivoca pero el que tiene seso, no dice eso.
Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido.
De los muertos no se hable sino bien.
Tanto le alabas que nunca acabas.
El que esperar puede, alcanza lo que quiere.
Honra merece el que a los suyos se parece.
Idos los ladrones se toman mil precauciones.
Bolsa que mucho clama, pronto se acaba.
Cada iglesia tiene su fiesta, y cada ermita su fiestecita.
A los ojos que aman no les avergüenza mirar
No hay plazo tan lueñe que no lo tema el que debe.
El hombre que consigue ver las cosas pequeñas tiene la mirada limpia.
Lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado.
El valor crea vencedores; la concordia crea invencibles.
Agua enferma, ni embeoda ni endeuda.
Es tonta la oveja que va a confesarse con el lobo.
No llega antes el que más corre si no el que menos tropieza.
No es lo mismo hablar con el torno que con las monjas.
El bobo si es callado, por sesudo es reputado.
Por pedir, nada se pierde.