Las gaviotas, mientras más viejas más locas.
Ambicioso subido, pronto caído.
Que sabe de amores, el que nunca se ha casado.
Más vale un voluntario que cien forzosos.
Juglar que mucho canta, poco yanta.
Quien en poco tiempo se hace rico o heredó o es pillo.
Oye primero y habla postrero.
El amor y la luna se parecen: menguan cuando no crecen.
Sin un duro, no ha futuro.
Capa de pecadores es la noche, señores.
De buenos y de mejores a mi hija vengan demandadores.
Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
El fraile se muda, el mozo se casa, el casado se cansa y se va a su casa, el clérigo dura.
Necio es quien con necios anda.
Pena de muerte tiene el que a viejo no llegue.
Decir pares, y salir nones, les ocurre a los mamones.
Al que le sobre el tiempo que se ponga a trabajar.
Hijo de padre pudiente, aunque no sea honrado es valiente.
No confíes del peón que tiene las manos finas.
Hacer algo de cayetano.
Tantos son nacidos, tantos son queridos.
Al potro y al niño, con cariño.
No hay novia fea ni muerto rico.
Hombre entrado en días, las pasiones frías.
Para el mozo, moza hermosa. Para la moza, mozo gracioso.
Cada uno es artífice de su ventura.
Partidarios: gente amiga de llenar bolsa y barriga.
El niño sin hacer trabajo, da mucho trabajo.
Si a los treinta no te has casado ni a los cuarenta eres rico, arre borrico.
La ira de los que aman, en hacerse caricias para.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
Carajadas de San Lucas, pendejadas de San Juan.
A quien de bailar tiene gana, poco son le basta.
Al fregar los platos solo acuden los mentecatos.
Hombre probo y recio, no tiene precio.
Con jolgorio y veraneando, se va el tiempo volando.
Un amor reciente es como el vino nuevo que tiene que madurar para ser bueno
Harto desatina quien a los sesenta años no adivina.
Fue el hombre por maduro, y lo pusieron verde.
No des a guardar ni al niño el bollo, ni al viejo el coño.
Niño malo no castigado, hácese más osado.
Quien bebe recio, apura media azumbre en el almuerzo; y si un poco se descuida, otra media en la comida.
Buey lerdo, bebe agua turbia.
Por San Justo y Pastor, entran las nueces en sabor, y las mozas en amor.
El cuco y el sacristán, juntos de juerga se van.
Al trabajo, yerno, que viene el invierno.
Hombre que vive de amor y vino, que no se queje de su destino.