Frutos y amores, los primeros son los mejores.
No desprecies el consejo de los sabios y los viejos.
A mis años llegaras o la vida te costara.
Fruta nueva? ¿quién no la prueba?
De sabios es cambiar de parecer.
Hombre sin dinero, lobo sin dientes.
Si quieres un buen consejo, escucha a los viejos.
Bien ora quien bien obra.
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.
Pronto y bien no hay quien.
Amigo y casa vieja, para otro los deja.
A cada paje, su ropaje.
A muertos y a idos, no hay amigos.
Ni hables como doliente, ni vivas entre vil gente.
Hoy arreboles, mañana soles.
Tres ces matan a los viejos: caída, cámaras y casamiento.
Viejo que se casa con mujer moza, o pronto el cuerno, o pronta la losa, si no son ambas cosas.
Hay que ser puerco pero no trompudo.
A enfermo, niño o anciano, hay que tenderles la mano.
Sol puesto, obrero suelto.
Carne puta no envejece.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
Aprendiz de todo, que maestro de poco.
Hombre chiquitín, alcahuete y saltarín.
La modestia es patrimonio de los pendejos.
Hombre refranero, hombre de poco dinero.
Lo pendejo y las reumas con lo vieja se acentúan.
Los últimos serán los primeros.
Casa sin niños, tiesto sin flores.
Los nietos son hijos dos veces paridos.
El trabajo del niño es poco, y el que lo desprecia un loco.
Con los curas y los frailes, buenos días y buenas tardes.
A quien se casa viejo, o muerte o cuernos.
El viejo el hipo para morir, el niño el hipo para vivir.
La gente mala se muere de vejez.
Ayunen los santos, que no tienen tripas.
Es más vivo y es más pronto, quien a veces se hace el tonto.
De valientes y tragones, están llenos los panteones.
Heredad por heredad, una hija en la vieja edad.
Hablen cartas y callen barbas.
Muchos se ufanan, pero pocos se afanan.
No hay hombres pobres, sino pobres hombres.
Amantes y ladrones, gustan de la sombra y los rincones.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
Buenas y mejores, por falta de seguidores.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
Enero mes torrendero.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
Muerto que no hace ruido, mayores son las súas penas.
Lluvia y sol, casamiento de vieja.