A quien a soplos enfría la comida, todos le miran.
Días y ollas hacen grandes obras.
Los políticos son como los perros, solo entienden a periodicazos.
La oportunidad no toca dos veces a la misma puerta.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
La ocasión la pintan calva y hay que cogerla por los pelos.
Cada gusto cuesta un susto.
Hombre bien vestido, nunca mal parecido.
Quien se va, vivo y muerto está.
Cojo, y no de espina, no hay ruindad que no imagina.
Es fácil ser rico y evitar mostrarse orgulloso, es difícil ser pobre y evitar ser gruñón.
Con Dios voy; mis obras dirán quién soy.
Lo barato cuesta caro
¿Usted qué come que adivina?
Lo que han de comer los gusanos, que lo disfruten los cristianos.
Al que tiene mujer hermosa, finca en frontera o viña en carretera, nunca le faltará guerra.
Caridad con trompeta, no me peta.
No vive más el querido ni menos el aborrecido.
Cuando vivas entre zorros, zorrea tu un poco.
Con rastra y soltera, tenla por ramera.
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
Cosa fea, ni se haga ni se aprenda.
Ir en el coche de San Fernando: unos raticos a pie y otros andando.
Lento pero seguro.
Volver a inventar la rueda.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
El hambre tira, y el orgullo me levanta.
Quien te ha visto y quien te ve.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
Favor publicado, favor deshonrado.
Lo que no cuesta no vale.
Quehacer trabajoso, quita alegría y reposo.
Nadie sabe lo que vale un duro, hasta que no lo pide con apuro.
En queriéndome Dios aunque no me quieran los santos.
En el modo de partir el pan se conoce al que es tragón.
Rostro, del fuego; piernas, del río; y del pecho aparta el frío.
Al hijo de la hija, métele en la vedija; al de la nuera, dale pan y échale fuera.
En casa de mi vecino, cuando no hay para pan, hay para vino.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
De esto que nada cuesta, llenemos la cesta.
El ojo del amo hace más que sus manos.
Riqueza trabajosa en ganar, medrosa en poseer, llorosa en dejar.
Alábate pollo, que mañana te guisan Alábate, asno, que te crece el rabo.
Perro viejo no ladra en vano.
Lo que de noche se hace, de día se ve.
Casa nueva, no habites en ella.
El que no madruga con el Sol no goza del día.
Cuando el hombre está de malas, su mujer pare de otro y el hijo se le parece.
Viuda que no se consuela, será por pobre o por fea.
Flaco hombre, mucho come.