El que es pendejo ni de dios goza.
Mujer pecosa, mujer candela.
Abril, uno bueno entre mil.
El que porfía mata venado.
Todo lo que no se da, se pierde.
Mas vale vergüenza en cara que dolor de corazón.
Paga lo que debes; que lo que yo te debo, cuenta es que tenemos.
Humano es el errar y divino el perdonar.
El arco iris brilla después de la tempestad.
Que sabe de amores, el que nunca se ha casado.
Tienes más cara que un saco perras.
Gota de miel, caza más moscas que un tazón de hiel.
Barco grande ande o no ande, y mujer grande aunque me mande.
Conseguir una mujer bella es fácil, lo difícil es conservarla.
Un poco de ayuda es mejor que un mucho de compasión.
Refranes de viejas son sentencias.
Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
Habla bien de alguien y te hará quedar mal.
La mucha alegría y la mucha tristeza, muerte acarrean.
Chiquita, pero matona.
La mujer con quien te cases no te gane en heredades.
A la cama no te irás sin saber algo más.
Más vale prevenir que tener que lamentar.
Dale un huevo al codicioso, y te pedirla gallina.
Hasta los animales cuidan sus crías.
Las cartas y las mujeres se van con quien quieren.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
Las palabras y las cerezas, unas asen de otras.
Valiente es el que se bate contra dos enemigos pero lo es más quien hace el amor con los bolsillos vacíos
La paz con una porra en la mano es la guerra
Con fuerza de voluntad, incluso un ratón puede comerse un gato
Si te dijeren dos veces que eres asno, rebuzna.
Quien no tiene, perder no puede.
Sacar las castañas del fuego.
Una persona que se cambia de ropa siempre se oculta mientras se está cambiando.
El que no habla, Dios lo hizo mudo.
Uno no esta vencido hasta que reconoce su derrota.
Gente castellana, gente sana.
A bicho que no conozcas, no le pises la cola.
Es mejor enjuagar una lágrima de un pobrecillo que obtener cien sonrisas de un ministro.
Si prestas, o pierdes el dinero o ganas un enemigo.
Hombre con hambre, no sabe lo que hace.
El hambre es el mejor cocinero.
El tiempo es una lima que muerde sin hacer ruido.
Llave puesta, puerta abierta.
Por el humo se sabe donde está el fuego.
Viento, mujer y fortuna, mudables como la luna.
Más trazas inventa en cinco minutos una mujer, que el Diablo en un mes.
Bienes y males, a la cara salen.
La casa es chica, pero el corazón es grande.