Todo lo quiero: consejo y conejo.
Haber sido "toriao" en muchas plazas.
Meterse en la boca del lobo.
Lo que dejes para después, para después se queda.
No hay que buscarle tres patas al gato, sabiendo que tiene cuatro.
Lo que uno no quiere, otros lo desean.
Quien habla siembra, quien escucha cosecha.
Mas vale tener un amigo, que un saco de reales.
Magra olla y gordo testamento.
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
Tirado el pedo, buena gana es apretar el culo.
Aquí, lo único que importa es el cash.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
El corazón humano es difícil de palpar, como la molleja del pato es difícil de pelar.
Quien con fe sabe esperar, ve al fin la suerte llegar.
Miente tu por mi, y yo jurare por ti.
Bárbara reina, bárbaro gusto, bárbara obra, bárbaro gasto.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
Gente de trato llano, esa es de mi agrado.
Media vida es la candela, y el vino la otra media.
Sacar los trapos al sol.
La honra y el provecho no duermen en el mismo lecho.
Muchas veces el que escarba lo que no querria entrada.
Una uva a ratitos, abre el apetito.
El respeto al derecha ajeno es la paz.
Según es el pájaro así es el nido.
En el pedir no hay engaño.
Si los tontos volaran, su número cubriría el sol.
Si los tontos volaran, quince años nublado.
De la risa al duelo un pelo.
Peso y medida quitan al hombre fatiga.
En la forma de coger la sartén se conoce al cocinero.
Más vale buen amigo que pariente ni primo.
A maestro de espada, aprendiz de pistola.
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
O jugamos todos, o se rompe la baraja.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
Tan mala memoria tengo, que si te he visto no me acuerdo.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Antes de casarte abre bien los ojos, después cierra uno.
Pierde enseguida el que desespera por ganar
Una lágrima puede decir más que un llanto.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
Pereza, llave de pobreza.
Más vale dejar a los enemigos que pedir a los amigos.
Buenas palabras no cuestan cobre y valen más que plata.
A ti te las digo, Pedro; si por ti las toma Juan, es que también a ti te van.
La paja en el ojo ajeno se mira más despacio.
El que a los suyos menosprecia, a sí mismo se desprecia.
Conocido el daño, el huirlo es sano.