La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
Por la muestra se conoce el paño.
Ni fea que enfade, ni hermosa que se codicie.
La maldad con la belleza es el anzuelo y el cebo del diablo.
Comer ajo y beber vino no es desatino.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
El lobo no teme al perro pastor, sino a su collar de clavos.
Es más fácil saber como se hace una cosa que hacerla.
Contra el feo vicio de pedir, existe la noble virtud de no dar.
Escribir despacio y con buena letra.
Amigos y compadres búscalos entre tus iguales.
Si quieres ser señor, que tu mujer sea mejor.
El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
Bueno, si breve, bueno dos veces.
Mi secreto, en mi pecho.
Uno sabe de hoy, y no de mañana.
El mejor premio es merecerlo.
La buena salud es mejor que toda riqueza.
Más sordos y cegatones, quienes no aceptan razones.
Buenas cuentas, conservan amistades.
Bella por natura, hasta la sepultura.
Quien compra ha de tener cien ojos; a quien vende le basta uno solo.
El que busca las escogidas, se queda con las raídas.
Como la espada, así la vaina.
Callemos, que el sordo escucha.
Cuando más descuidado estás, viene la muerte y ¡zas!.
Quien al escoger, mucho titubea, lo peor se lleva.
Cuando no hay blanditas, le entramos a las duras.
Variante: El vino demasiado, ni guarda secreto, ni cumple palabra.
Vale más un "he hecho", que muchos "voy a hacer".
Mucho miedo, mucho miedo y poca vergüenza.
La justicia cojea, pero llega.
El que apura su vida, apura su muerte.
El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.
El que pide lo justo, recibe migajas.
El que juega con el tabernero o está loco o le sobra el dinero.
La honestidad es un vestido de oro
Conócete a ti mismo.
Variante: El perro viejo, si ladra, da consejo.
Si el corazón fuera de acero, no le vencería el dinero.
El que desea sacar la espada es un principiante. El que puede sacar la espada es un experto. El que es la espada misma es un maestro.
La ocasión llega, llama y no espera.
La Justicia entra por casa.
El amor y el dinero no pueden estar ocultos.
Belleza sin talento, veleta sin viento.
Parece hormiga y es avispa.
Enójate pero no pegues.
No hay asqueroso que no sea escrupuloso.
Ni al jugador que jugar, ni al gastador que gastar, ni al avaro que guardar.
Donde hay leyes, hay trampas.