Si los escritos desaparecen la nación desaparecerá, si los escritos son brillantes la nación es excelente.
Paciencia ofendida sale de madre enseguida.
Quien habla de lo que no debe, escucha lo que no quiere.
El loco, por la pena es cuerdo.
Guárdate de hombre que no habla, y de perro que no ladra.
El amor es ciego, pero ve a distancia
El que estudia diez años en la oscuridad será universalmente conocido como quiera.
Antes de criticar, mírate la cola.
Juventud licenciosa, vejez penosa.
Una olla y una vara el gobierno de una casa.
Lo de buena contextura, cuesta caro, luce y dura.
Leerle a uno la cartilla.
La razón y el agua hasta donde dan.
Mientras vas y vienes, por el camino te entretienes.
De juez de poca conciencia, no esperes justa sentencia.
El que quiera conquistar tiene que luchar.
Que se le mantenga alejado de papel, pluma y tinta; así podrá dejar de escribir y aprenderá a pensar
El que tiene narices, no manda a oler.
El perro es el mejor amigo del hombre.
Más chulo que un ocho.
A bobos y a locos, no los tengas en poco.
Son fáciles todas las cosas que se hacen con voluntad.
No es pecado ser pendejo, el pecado es no querer dejar de serlo.
Bien parece y bien están el asno en la cuadra y la mujer en el hogar.
La mujer y la escopeta, en casa déjalas quietas.
Quien se vuelve dulce miel, las moscas dan cuenta de él.
Amor y sabiduría no habitan en el mismo castillo.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
Quien administra tus bienes, por suyos los tiene.
Trabajo hecho de paso, ayuda en más de un caso.
Los actos son los frutos; las palabras las hojas.
Dios es la medida de todas las cosas.
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
Hombre de pelo en pecho, hombre de dicho y hecho.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
Buen compañero, solo Dios del cielo.
Chupar y figurar es fácil de llevar.
Estudiando lo pasado, se aprende lo nuevo.
Hombre de poco conocimiento, hogar sin cimiento.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
Irse bestia y volver más, muchas veces lo verás.
Que lo dejen hablar, y no lo ahorcan.
Hablar poquito, y mear clarito.
Dios nos coja confesados.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
Hacer oídos de mercader.
Quien no da nudo, pierde punto.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.