Me lo contaron y lo olvidé. Lo vi y lo entendí. Lo hice y lo aprendí. (Confucio, 551-479 a. C.)
Mejor es ser pobre con seguridad que rico con temor.
Bondad con hermosura, poco dura.
Por falta de un amén, que no se pierda un alma.
Ocio, ni para descansar.
El que necesita, te visita.
Hay que darle el beneficio de la duda.
Quien no dice lo que quiere, de tonto muere.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre nosotros.
Ojos que no pueden ver, de vidrio tienen que ser.
Jugar al abejón con alguien.
Belleza y riqueza juntas, casi nunca.
Ir a derecha o izquierda es facil, ganar o ser vencido es facil también, pero no ganar ni ser vencido es muy difícil.
Ojo por ojo, diente por diente.
Donde uno piensa, otro sueña.
Quien da el consejo, da el tostón.
Saber cuantas púas tiene el peine.
Habla no cuando quieras, sino cuando puedas.
Antes se coge al mentiroso, que al cojo.
La que se viste de verde, o es guapa o se lo cree.
Es mejor ser envidiado que ser apiadado.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
Consejo tardío, consejo baldío.
Amor, tos, humo y dinero no se pueden encubrir mucho tiempo.
El oficial que no miente, sálgase de entre la gente.
Al mejor cazador se le escapa la liebre.
Buen atiento, poner la capa según viniere el viento.
No digas en secreto lo que no quieras oír en público manifiesto.
Pregunta al hombre con experiencia, no al hombre con estudios.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
Si la envidia fuera tiña, cuántos tiñosos habría.
Los cirujanos deben tener ojo de águila, corazón de león y mano de mujer.
La suerte y la muerte no escogen.
El que no arriesga un huevo no saca un pollo.
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
Hacerse el tonto es mejor que andar en coche.
Más vale poco pecar que mucho confesar.
El que cosas busca, por fuerza ha de hallar alguna.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
De la abundancia viene la vagancia.
El que de la ira se deja vencer, se expone a perder.
El deseo de aprender es natural en los hombres buenos.
El que no tiene hechas no tiene sospechas.
Siempre pide de más, para que no te den de menos.
Sospechar y temer, enemigos del placer.
Si por bueno te tienes, haz lo que debes.
La manera de estar seguro es no sentirse nunca seguro.
Quien tiene compañero, tiene amigo y consejero.
El destino baraja, nosotros jugamos.
Oir a todos, creer a pocos.