Pueblos vecinos, mal avenidos.
Pesar compartido, pronto es ido.
La compañía en la miseria hace a ésta más
El hijo mal enseñado no será muy honrado.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
Con la barriga vacía, ninguno muestra alegría.
Quien guarda su puridad, excusa mucho mal.
El que no ayuda, estorba.
A veces podemos hacer mal por una buena razón.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
La verguenza es último que se piedre.
Nuestros defectos nos imitan más cuando los observamos en otros.
La ocasión cuando es propicia, tonto es quien la desperdicia.
Trabajando por cuenta ajena, poco se gana y mucho se pena.
No alardees de tu buena suerte ni te quejes de tu poca fortuna. Son dos caras de la misma moneda. Simplemente dale la vuelta a la moneda.
Tarea que agrada, presto se acaba.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
Deseando bienes y aguantando males, pasan la vida los mortales.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
Guárdate de aquel demasiado inclinado a hacer favores y ofrecer su amistad, ya que algún día te exigirá su retribución.
Irase lo apetecido, y quedará lo aborrecido.
Muchos son los invitados, y poco los aceptados.
Olla que hierve arrebatada, olla malograda.
A causa perdida, mucha palabrería.
Grandezas de bastardía, a no haber habido putas, no las habría.
Esperar salud en muerte ajena es condena.
Si dios no perdonase, su paraíso estaría vacío.
Mal ajeno, a nadie le importa un bledo.
Da generosamente sin esperar nada a cambio. Así nunca te decepcionarás y hallarás a menudo agradables sorpresas.
Ayunar para luego hartar, quita el mérito al ayunar.
A tal puta, tal rufián.
El que da lo que tiene a pedir se atiene.
Se queja más que la llorona.
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
A suerte mala, paciencia y buena cara.
Yo me atraco de jamón, y el envidioso sufre la indigestión.
Hombre bondadoso, nunca envidioso.
La mano perezosa, pobre es.
Agrada, quien manda.
Secreto entre reunión es de mala educación.
De mala sangre, malas morcillas.
Difunto que hace tanto bien, requiestcant in pace, amén.
Obremos a no ver, dineros a perder.
Las enfermedades son el impuesto que se paga por los placeres prohibidos.
Un ruin ido, otro venido.
Peor que el ciego el idiota que mira pero no nota.
Mañana de expectacion tarde de decepcion.
Lo que a los pobres des prestado es y a buen interés.