Negar que negarás, que en Aragón estás.
Hacer algo de cayetano.
Refranes que no sean verdaderos, y Febreros que no sean locos, pocos.
Idos y muertos, olvidados presto.
Ni a un sordomudo completo, debes confiar tu secreto.
Si un desgraciado sube a una montaña, las piedras le caen encima, incluso de abajo hacia arriba
Los fallos del médico, la tierra tapa.
Cuando fueres por el camino no digas mal de tu enemigo.
La necesidad conduce a Dios.
Juicio precipitado, casi siempre errado.
Botas y gabán encubren mucho mal.
Mal me quieren mis comadres porque digo las verdades.
Cuando el trago hace cosquillas, afloja lengua y rodillas.
Si quieres ser suegra amada mantente con la mano abierta y la boca cerrada.
En prisión y enfermedad, se conoce la amistad.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
El que mucho abarca, poco acaba.
La muerte y el juego, no respetan privilegios.
Quien anda con buenos, parece uno de ellos.
El flojo trabaja doble.
Alacena de dos llaves, la una entra cuando la otra sale.
Blas, si por malvas vienes, mal vas.
Cuando llueve y hace sol, son las bodas del pastor.
Carta cerrada, si no la abres no dice nada.
Un hombre puede seguir vivo después de haber perdido la vida, pero no después de haber perdido su honor.
Casa vieja todo es goteras.
Dios le da pañuelo a quien no sabe limpiarse.
La necesidad no dice adiós, sino hasta luego.
El dueño del perro no obedece a su perro.
Mano cuerda no hace todo lo que dice la lengua.
Amor y dolor son del mismo color.
Entre suegra y cuñado, sale el nieto abogado.
Al amo listo y avisado, nunca lo engaña el criado.
Cantando se van las penas.
No hay mujer sin pero, ni sin tacha caballero.
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
A cuentas viejas, barajas nuevas.
De sabios es cambiar de parecer.
A la mujer honrada, su propia estima basta.
Si no sabes estar solo, nunca serás libre.
Sacar lo que el negro en el sermón: los pies fríos y la cabeza caliente.
Olla sin sal, haz cuenta que no tienes manjar.
Por la muerte de hijo no se descompone la casa.
Amor de asno, coz y bocado.
Oye lo que yo digo y no mires lo que hago.
De floja tierra, nunca abundante cosecha.
El primer amor se parece a las primeras nieves; raramente perdura
El lobo no teme al perro pastor, sino a su collar de clavos.
Deja de mirar la puerta que se cerró, pues nunca encontrarás la que se ha abierto frente a ti.
Puta y buena mujer, no puede ser.