Amigos que se conocen, de lejos se saludan. Desaconseja las amistades muy profundas.
Dádiva forzada no merece gracias.
No hay mal dicho si no malas interpretaciones.
Hágase la diligencia y obra Dios como quiera.
Si el camello pudiera verse la joroba, se caería al suelo de vergüenza
Candil que no tiene mecha, no aprovecha.
Del mirar nace el amar y del no ver el olvidar.
La enjalma no se da cuenta, en donde al burro le asienta.
El ladrón juzga por su condición.
Refranes viejos, recortes del evangelio.
Para quien es mi hija, basta mi yerno.
La mentira produce flores, pero no frutos.
Detrás de la Cruz está el Diablo.
A este le dicen Zapata... si no la gana la empata.
El que se mete a loro debe saber dar la pata.
Riñen las comadres y dícense las verdades.
La paja solamente se ve en el ojo ajeno.
Aleluya, aleluya, cada uno con la suya.
Por San Martín, trompos al camino.
Madre dispuesta, hija vaga.
Refrán es muy antiguo que es gran mal el mal vecino y más si es de tu oficio.
Nadie se muere dos veces.
A quien el vino no plazca, Dios le quite el pan.
A los que Dios ayunta, el diablo no los separa.
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
Variante: Caridad y amor, no tocan tambor.
La enfermedad entra por la boca y la desgracia sale de la boca.
La amistad es de antimonio, solo la solda el demonio.
Tarea hecha a destajo no vale por mil y mil no valen por una.
Paga al contado y líbrate de cuentas chicas.
Emprestaste, perdiste al amigo.
No le quiere mal quien le quita al viejo de cenar.
Afición por afición, más cerca está la camisa que el jubón.
Dar a la bota un beso, no es grave exceso; darlo a una mujer lo suele ser.
Más vale cien leguas de mal caminar que otras cien sin andar.
Zúñeme esta oreja; mal está diciendo de mí alguna puta vieja.
No le mires la espiga en el ojo ajeno, sin ver la que hay en el tuyo.
El último que se pierde es la esperanza.
Las penas, con un cullillo de palo degüellan.
En hacer bien nunca se pierde.
El día que no escobé, vino quien no pensé.
Dar una en el clavo y ciento en la herradura.
Tentar la huevera a las gallinas
De lo que no sabes, no hables.
Un hombre es juzgado cuanto a su trabajo.
Caballo que tiene que ir a la guerra, no muere en el vientre de la yegua.
Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.
Es más fácil meterse en un problema que salir de él.
Tú no serás amado si piensas nada más que en tí.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.