Si el liso viera y la víbora oyera no habría hombre que al campo saliera.
Si tienes mujer hermosa o melonar en carretera, siempre tendrás gotera.
El bobo si es callado, por sesudo es reputado.
Al hambre no hay pan negro.
El dinero hace al hombre entero.
Del lobo un pelo.
El que tiene poco y gasta menos, será rico sin parecerlo.
Nunca trates de enseñar a un cerdo a cantar, perderás tu tiempo y fastidiarás al cerdo.
Esta es la opinión del cuco, pájaro que nunca anida, pone el huevo en nido ajeno y otro pájaro lo cría.
Higos y nueces no se comen juntos todas las veces.
Mala boca, peces coma.
El espíritu es fuerte; pero la carne es débil.
El borriquito delante, para que no se espante.
El pato que quiere pasar por cóndor termina siendo ganso.
Estar en ayunas no mata, pero la glotonería sí.
Casa ordenada, casa salvada.
Con gente mal criada, nada.
Nunca cagues más de lo que comes.
Es del hombre condición, como del cabrito, o morir muy pequeñito o llegar a ser un cabrón.
En la fiesta del patrón, repiques, cohetes, música y sermón.
Cuando tengas un convidado, añade algo a lo acostumbrado.
Hacienda que otro gano poco duró.
De airado a loco va muy poco.
La sabiduría no se traspasa, se aprende.
Una buena acción es la mejor oración.
Sufro y callo, por el tiempo en que me hallo.
Un buen día nunca se olvida.
No hay nada más hermoso que un padre llegue a convertirse en amigo de sus hijos, cuando estos lleguen a perderle el temor pero no el respeto.
Con dinero, aunque borrico, ¡qué buena persona el chico!.
Lo que fue ayer, ya no será; que el tiempo no anda para atrás.
Chimenea acabada, a los tres días ahumada.
Si tienes riqueza, da trabajo para compartir la pobreza.
Habla de la guerra, pero no vayas a ella.
Cuando los elefantes luchan, la hierba es la que sufre.
No hay alguno tan pobre que la muerte no le sobre.
Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
Parece barril sin fondo.
Caballo de regalo, tenlo por bueno aunque sea malo.
Diligencia vale más que ciencia.
Más caga un buey que cien golondrinas.
La casa que no la visita el sol, la visita el doctor.
Aquí hay mucho cacique y poco indio.
Tantos días pasan de enero, tantos ajos pierde el ajero.
La paciencia es amarga, pero produce un dulce fruto.
Al perro más flaco se le cargan las pulgas.
Quien compra ha de tener cien ojos; a quien vende le basta uno solo.
Como canta el abad responde el monaguillo.
Mano que te da de comer no has de morder.
Honra merece el que a los suyos se parece.
Las armas sofisticadas, muy listas y camufladas.