Brizna en ayunas, y sin comer plumas.
El que va a las Indias es loco, y el que no va es bobo.
El rayo y la maldición dejan sana la ropa y queman el corazón.
Andar derecho y mucho beber, no puede ser.
Si te pica una salamanquesa, prepara el ataúd y la mesa.
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.
Despacito por las piedras
Internarse en una montaña infestada de tigres, a sabiendas de que los hay.
Tanto nadar para morir en la orilla.
Cántaro roto para tiesto vale.
Es como tener un tío en Alcalá, que ni tienes tío, ni tienes na.
La zorra cambia su pellejo; pero no sus mañas.
El buen pagador no necesita prenda.
Más ordinario que un sapo en un acuario.
¿Qué tiene mi hijo feo que no lo veo?.
Pintada en los WC.
Quiero demasiado a Dios para tener miedo al diablo
Más vale onza de prudencia, que arroba de ciencia.
Yo le puedo dar de comer, pero hambre no le puedo dar.
Donde esperáis la suerte, viene la muerte.
El arco iris brilla después de la tempestad.
Seguido, seguido, hasta que pase el dolor.
Vida bien concertada, vida holgada.
Los hijos cierran los oídos a los consejos y abren los ojos a los ejemplos. Fernando Monzón.
De los hijos, el que muere, el más querido.
Besa al perro en la boca hasta que consigas lo que quieres
La sal no es atacada por las hormigas.
Yo soy Duero, que todas las aguas bebo; si no es a Guadiana, que se va por tierra llana, y a Ebro, que no lo veo, y a Guadalquivir que nunca le vi.
El llanto alivia el quebranto.
El que no puede tañer arpa, tañe flauta.
El olmo tiene bellas ramas, pero no da fruto.
Al albéitar, no le duele la carne de la bestia.
Si quieres la paz, prepara la guerra.
En casa de Gonzalo, manda más la gallina que el gallo.
En aguas de extrema limpidez no puede haber peces, y hombre extremadamente exigente no puede tener compañeros.
Conforme ven el traje, tratan al paje.
Quien ama sin placer, quien bebe sin sed y quien come sin hambre, poco vive
No son hombres todos los que mean en la pared.
Entre dos muelas cordales nunca metas tus pulgares.
En la amistad, quien más da, menos recibe
El agua arruina el puente y el vino la mente
El tiempo es oro.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
Algo es algo, dijo el calvo, cuando un pelo le salió.
Lo que se hace de noche sale de día.
Conviene más, ser tenido, que resultar exprimido.
Agua de bobos, que no llueve, y nos calamos todos.
El buen saber es callar, hasta ser tiempo de hablar.
Cuando en casa engorda la moza, y al cuerpo el bazo, y al rey la bolsa, mal anda la cosa.
El amor de los asnos entra a coces y bocados.