Agua estancada, agua envenenada.
El que no enseña no vende.
El hombre es para el hombre un espejo.
En julio, ¿dónde anda el mozo? Pues va de la acequia al pozo.
Cuando nace hija, lloran las paredes de la casa.
Dame en qué elegir y me darás qué sufrir.
Cuando Febrero no febrerea, Marzo marcea.
Fácil es criticar y difícil obrar.
Uno a meter y otro a sacar, el primero ha de llorar.
Llevar adarga para viivir vida larga.
El mejor perro, el de casa; la mejor mujer, la del vecino.
Las palabras se las lleva el viento, hasta que te las recuerdan por cientos.
Un hombre sabio se recuerda de sus amigos siempre; un tonto, solamente cuando él necesita.
Indio comido, puesto al camino.
Vomitar las tripas y quedar de perlas.
Por charlatán y pedante, se destaca el ignorante.
El que tonto se fue a la guerra, tonto volvió de ella.
Las cosas en caliente pegan.
De los tuyos hablarás, pero no oirás.
Un deber fácil no es un deber
Da generosamente sin esperar nada a cambio. Así nunca te decepcionarás y hallarás a menudo agradables sorpresas.
Morir sin perecer, es presencia eterna.
Quien en Febrero no escarda, ¿a qué aguarda?.
Trabaja, Perico, que quien nació pa ser pobre, ni el rey le hace rico.
Para pelear se necesitan dos.
No compres cabra coja pensando que sanará; son las sanas y encojan, con que las cojas qué no harán.
Cuanto más primos, más adentro.
La manera de ver la luz divina es apagar tu propia vela.
Tenga yo salud, y dinero quien lo quisiere.
Todo el orgullo y la opulencia paran en siete pies de tierra.
Santo Tomás, una y no más.
Ya muy viejo Salomón, de un niño tomo lección.
Jinca la yegua.
A bien obrar, bien pagar.
Hijo eres, padre serás; cual hicieres, tal habrás.
Buena ventura solo con otra dura.
A los enemigos bárreles el camino.
Un ciego lloraba un día porque espejo quería.
No es na el bailar sino saber dar la vuelta.
Igual con igual va bien cada cual.
Nadie extienda más la pierna de cuanto fuere larga la sábana.
Del aire se mantienen los camaleones, pero no los hombres.
Ansias de grandeza y amistad no están nunca en sociedad
El que come solo, muere solo.
La mujer y la mula cada día te hacen una y suerte te dará Dios si no te hacen dos.
Ajo, ¿por qué no fuiste bueno?. Porque no me halló San Martín puesto.
Quien tiene compañero, tiene amigo y consejero.
Donde hay más riesgo, hay más provecho.
Para poca salud, las cuatro velas y el ataúd.
En Briviesca, el que no caza, pesca.