Peor que el ciego el idiota que mira pero no nota.
El paso de la vida, no es atravesar una llanura.
El pájaro que canta a destiempo es muerto.
La puta de Toro y la trucha del Duero.
Esclava te doy y no mujer, trátala como burro y déjala sin comer.
Pídele a Dios que muera si quieres que dure mucho.
Fue por lana el avispado, pero volvió trasquilado.
De donde menos se piensa, salta la liebre.
Empezar mal y terminar bien, pocos ojos lo ven.
Piedra que rueda, no crea moho.
Habilidad de las mujeres, mear y llorar cuando quieren.
Hacer de toda hierba un fardo.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
Hacer la plancha.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
El trabajo es bendito; por eso ni se toca.
Adonde quiera que fueres, ten de tu parte a las mujeres.
No dejes crecer la hierba en el amino de la verdad.
Cuando el ventero está en la puerta, el diablo está en la venta.
Zurdos y calvos y rubios no habían de estar en el mundo.
No es lo mismo llamar al Diablo, que verlo venir.
El día nunca retrocede de nuevo.
No es lo mismo oír decir "moros vienen", que verlos venir.
Ni mula con tacha, ni mujer sin raza.
Hormigas con ala tierra mojada.
Hacer que hacemos, y no hacemos nada.
Creer que el enemigo débil no puede dañarnos es creer que una chispa no puede causar un incendio.
Más vale que digan: aquí corrió y no aquí murió.
Esta lloviendo sobremojado
Muerto está el ausente, y vivo el presente.
El amor, unas veces soñador y otras volador.
Nunca sopla viento favorable para el marino que no sabe en qué puerto fondear.
Qué bien se trilla fuera de la parva.
Hablando la gente se entiende.
El ojo del amo hace más que sus manos.
Cada gusto cuesta un susto.
Un día de obra, un mes de escoba.
Culebra no se agarra con lazo.
Quien se acerca al bermellón enrojece, quien se acerca a la tinta ennegrece.
Ni compres de ladrón, ni hagas lumbre de carbón.
Un solo enemigo es demasiado y cien amigos son pocos
La amabilidad es arma más noble para conquistar.
Los perezosos se pasan la vida rascando la tripa a las cigalas.
De casa en que amanece tarde, Dios nos guarde.
En bien cortar y en vino echar, bien veo quién me quiere bien y quién me quiere mal.
A los locos se les da la razón.
Cuida bien lo que haces, no te fíes de rapaces.
Gallo que es bueno, lo mismo canta en su corral que en el ajeno.
Gran tormenta, a los débiles amedranta.
Cuando se emborracha un pobre, ¡que borrachón!; pero si se emborracha un rico, ¡qué graciosón!.