Son muchos los hijos del muerto.
Lo que se come desaparece, lo que se da con el corazón nos es devuelto aumentado
Buena bolsa, envidiosos y ladrones la hacen peligrosa.
El que asno nace, asno se queda.
Los refranes de los viejitos son evangelios chiquitos
No quieras tapar el sol con un dedo.
Más largo que un día sin pan.
Es ilusión fementida, un mundo a nuestra medida.
Cada iglesia tiene su fiesta, y cada ermita su fiestecita.
La ignorancia es pasajera, el conocimiento es perdurable.
Abril, lluvias mil.
Apenas si ha nacido, y ya quiero marido.
Agua de por San Juan, quita vino y no da pan.
A la que te criaste, te quedaste.
De casi no muere nadie.
En abril, va la vieja a veril.
Suelo mojado, cajón seco.
No es lo mismo hablar con el torno que con las monjas.
Polvo de ladrillo malo para el bolsillo.
Al buen amigo, con tu pan y con tu vino; y al malo, con tu can y tu palo.
Se queja más que la llorona.
Limosnero y con garrote.
Entre Pinto y Valdemoro. (Frase utilizada en España para a alguien que duda).
Loro viejo no da la pata.
Obediencia y paciencia son la mejor ciencia.
Paloma que va volando no dice a dónde ni cuando.
Si golpeas tu mano contra una piedra, no esperes más que dolor.
Vaca flaca, siempre parece ternera.
A veces el amor perfecto llega con el primer nieto.
A cada cajón, su aldabón.
La alegría rejuvenece, la tristeza envejece.
De fuera venga quien la tea nos tenga.
No pongas nunca la zorra a guardar gallinas.
El agua corre, la arena queda; el dinero va, la bolsa queda; el hombre muere, el nombre queda.
El golpe de la sartén, siempre tizna y no hace bien.
El cazador no se frota con grasa y se pone a dormir junto al fuego.
Señal fija de agua, verla caer.
Dicen y decimos que más vale un hermano que diez primos.
No todo lo que pendula cae
Fuerza sin maña no vale una castaña.
El que no sabe, es como el que no ve.
No encomie un vado hasta que lo hayas pasado.
El que de muchacho no trota, de viejo tiene que galopar.
Más pija que el Don Bosco.
Madura apenas la mora, y el mirlo se la devora.
El que temprano se moja tiempo tiene de secarce.
La mucha luz deslumbra y no alumbra.
No hay que buscarle tres pies al gato.
No hará casa con azulejos, quien en cazar gasta su tiempo.
El ídolo adulado pronto ennegrece