Unos por otros, la casa sin barrer.
Una alcachofa se pela hoja por hoja.
Los refranes de los viejos siempre salen verdaderos.
La felicidad no es cosa de risa
Por dinero baila el perro y por pan si se lo dan, y no por el son que toca el ciego.
Gallo viejo con el ala mata.
Te están dando Atol con el dedo.
El buen paño dentro del arca se vende.
Juego mayor quita menor.
La mano, al pecho; y la pierna, en el lecho.
Callen barbas y hablen cartas.
A gallo viejo gallina joven.
Quien guarda halla, si la guarda no es mala.
Jurado ha el espejo no hacer lo blanco negro.
Ni comas crudo ni andes a pie desnudo.
Estrenar casas y domar potros, otros.
En casa del capellán, no falta nunca el pan.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Quien quiere ser rico y no quiere trabajar, presto vendrá a hurtar.
Mucho ruido y pozas nueces.
Camina más una hormiga que un buey echado.
Cuando fueres yunque, sufre como yunque, cuando fueres mazo, pega.
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.
Las mujeres hablamos demasiado, pero no decimos ni la mitad de lo que sabemos.
Fui a casa de mi vecina y avergoncéme; volví a la mía y remediéme.
Untado un dedo, untada toda la mano.
Probando es como se guisa.
Son como dos jueyes en la misma cueva.
Con agua de malvavisco, se cura hasta el obispo.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
En la felicidad, el corazón se funde como la nieve en primavera
Es puerco de la misma manada.
Si no vas a planchar, no arrugues.
Al que tiempo toma, tiempo le sobra.
Lo cómodo o lo expedito, es mejor que lo bonito.
Más ven cuatro ojos que dos.
Existe también una felicidad que atemoriza al corazón
La mujer hermosa es peligrosa.
Las muchachas en la fuente, tornar a casa no tienen en la mente.
Nunca anochece donde se ama.
Tanto va el cantaro al agua, que al fin se rompe.
Hacer el agosto.
Señores lo dan y siervos lo lloran.
El buen carpintero mide dos veces, corta una.
La mano que da está por encima de la mano que recibe
A otro perro con ese hueso.
Suegra, ni de barro es buena.
Nadie extienda la pierna sino hasta donde la sábana llega.
Es sorprendente lo que no obtienes cuando no pides.
No dejes para mañana comida, hembra o vino.