Un día es un día, y una paliza es un rato.
Lleva con ánimo igual lo que es bien y lo que es mal.
El hábito no hace al monje.
El que a los suyos se parece, honra merece.
Con solo honra no se pone olla.
Cada día tiene su refrán y su afán.
Aunque te rompas el cuero, sin suerte no harás dinero.
La zamarra mala, adentro la lana, y la buena, carnaza afuera.
Más de un hombre amanece con el día que no verá morir.
Los hombres ganan la hacienda, y las mujeres la conservan.
Ninguna buena historia se gasta, por muchas veces que se cuente.
Son más los días que las alegrías.
El uso hace diestro, y la destreza maestro.
¿Adónde vas, mal?. Adonde hay más.
El pobre y el cardenal, todos mueren por igual.
No hay como la casa de uno
Manda y descuida; no se hará cosa ninguna.
Secreto bien guardado, pliego lacrado y sellado.
Bromas y aceitunas, pocas o ninguna.
Con dinero en el bolsillo se es inteligente, atractivo, y además se canta bien.
Las cosas lo que parecen.
Como no son tuyos los zapatos, que tiras por el barro.
Una hermosa puerta embellece una fea fachada
Del viejo el consejo.
Polo san Andrés, quen non ten porco mata á muller. Por San Andrés, quien no tiene cerdo mata a la mujer.
Quien te altera te controla.
Buey harto no es comedor.
Hijo descalostrado, medio criado.
Quien ruega al villano, ruega en vano.
Ningún hombre vale más que otro si no hace más que otro
Lo mismo es hablarle a un muerto, que predicar a un desierto.
Cuando no seas preguntado, estate callado.
Hombre de muchos oficios, maestro de ninguno.
¿Qué sentido tiene correr cuando estamos en la carretera equivocada?
Para atrás ni para coger impulso.
Aprendiz de mucho, maestro de nada.
Uno de los mayores placeres de la vida es hacer aquello que los demás dicen que no podemos hacer.
Nadie es tan bruto que tire piedras a un árbol sin frutos.
Hijos chicos, chicos dolores; hijos mayores, grandes dolores.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
El avaro desollaría a un piojo para obtener su piel.
La suerte nunca da, solo presta.
Carne que se lleva el gato, no vuelve al plato.
La única riqueza no es la posesión sino el uso.
Arcaduz de noria, el que lleno viene, vacio torna.
Si el chivo no le mama, ganancia para la cabra.
Comer sin trabajar, no se debe tolerar.
No hay peor sordo, que quien no quiere oír, ni peor ciego, que quien no quiere ver.
En una fina no deben faltar un viejo y un burro, pero que el viejo no sea tan burro, ni el burro tan viejo.
Más son los amenazados que los acuchillados.